24 Salto cuántico

Un salto cuántico es un cambio de estado discontinuo que hace un electrón al saltar de un nivel menor a otro de mayor energía de modo prácticamente instantáneo. Lo interesante del fenómeno es que rompe con el principio filosófico de Newton de que la naturaleza no produce discontinuidades (saltos).

Hace unos días tuve una discontinuidad. Acudí una cena con un grupo de personas mayores. Todos hombres. Fue un encuentro muy agradable donde se hablaba mayoritariamente del pasado remoto, muy remoto.

Fue una reunión con un principio curioso debido a que las personas que íbamos apareciendo no éramos sino extraños, coincidiendo por primera vez en un momento espacio – temporal único. Nos mirábamos divertidos buscando en nuestros archivos mentales trazas de rostros vagamente familiares.

Nombres y apellidos cincelados en el pasado con la repetición diaria de listas alfabéticas, despejan sombras intentando arrojar luz sobre los desconocidos. Y llega el momento de las historias, las anécdotas que dejan en evidencia cómo picoteamos de manera arbitraria en el banquete de la vida,  trayendo al presente pasajes aparentemente insignificantes. Pero si lo son, ¿Para qué los retuvimos? La memoria hace una selección caprichosa y una evocación muchas veces incomprensible. Es difícil saber porqué recordamos algunas cosas en apariencia absurdas y olvidamos otras que en su momento parecieron transcendentes.

Las miradas se cruzan amistosas sin resentimientos, con el cariño que da la distancia de los hechos . Hemos cambiado mucho pero en el fondo hemos evolucionado tan poco. Reconozco en el brillo oculto de los ojos a los mismos niños prisioneros en unos cuerpos moldeados por ilusiones más o menos alcanzadas, batallas ganadas y perdidas, sueños olvidados o recuperados en el último momento, anhelos de amor o de éxito. Unos niños a los que la vida no les ha quitado las ganas de jugar, de reír, de compartir…

Cuando el tiempo se comprime y en un instante se va de la niñez a la edad madura, la vida pasa en fracciones de segundo, desplegada, para que el escrutinio de la conciencia la evalúe. ¿Cuánto de ese niño queda en mi? ¿Cómo de desgastada está mi alma ante los embates y caricias de la vida? El niño está y no está, como Argos, las piezas se han ido desgastando y han ido siendo sustituidas por otras. De las personas con las que estoy compartiendo mesa solo quedan recuerdos más emocionales que reales y la paradoja del tiempo me interroga de nuevo.

Confrontado con el paso de la vida me doy cuenta de que el tiempo es invisible, lo usamos y gastamos con demasiada ligereza. Cuando ocurren estos saltos cuánticos me doy cuenta del valor real que tiene y de su inevitable movimiento: avante, siempre avante, irreversible. Si tirara el dinero por la ventana, pensarías que estoy loco. Sin embargo puedo generar más dinero. ¿Y tiempo?

“Pequeña parte de la vida es la que vivimos: porque lo demás es espacio, y no vida, sino tiempo.”

Cartas a Paulino (De la brevedad de la vida) Lucio Anno Séneca

(Un abrazo a mis compañeros de La B del Pilar de 1961)

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Autor: Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

6 comentarios en “24 Salto cuántico”

  1. Me ha traído a la mente cuando nos reunimos los del cole el año pasado había gente que llevaba más de 25 años sin verla fue una bonita experiencia; lo que más me gustó es que el trato era como si nos hubiéramos seguido viendo a diario esa sensación de que no hay que “romper ningún hielo”

  2. Yo también tuve una experiencia parecida cuando me reuní con las compañeras del colegio por primera vez despues de casi treinta y cinco años. Tu reflexión me ha hecho recordar de nuevo esa sensación tan particular, la verdad que son momentos memorables, el tuyo lo has descrito de una manera muy acertada. Tu profundidad me ha conmovido. Con tus palabras y sentimientos me he podido identificar. Me ha encantado tu asociación de ideas. Genial, me ha parecido g e n i a l.

  3. Hola Jon. El tiempo es un tema muy interesante. Anoche mi sobrina lloraba en mi casa, y entre lloró y lloró se quedó dormida. Al escuchar le me di cuenta, que en su diálogo el tiempo es un bien abundante, dispone de todo el tiempo del mundo y no necesita optimizarlo, mientras para mi es un bien escaso. Y cada día, por la edad, le doy muchísima más importancia. Entendiendo que es una clave vital que no apreciamos adecuadamente. Un Abrazo

    1. Hola Maria José. El tema del tiempo es siempre fascinante y como le pasa a tu sobrina , es también un tema de conciencia. Los peces no tienen conciencia del agua y los niños (y algunos adultos) no tienen conciencia del tiempo. Gracias por el comentario

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