Verás. Cada día tomamos conciencia por la experiencia propia o por los medios de comunicación de frágil equilibrio que hace posible la vida en la tierra.
La dificultad es aún mayor cuando además de sobrevivir queremos hacerlo en condiciones óptimas de salud y bienestar.
El tema es que sobre este equilibrio inciden multitud de energías, obvias algunas de ellas y sutiles la mayoría, aunque no menos nocivas.
Y esas energías afectan a nuestra persona y a nuestra vivienda.
En muchos casos somos nosotros mismos los potenciadores del, a veces inconsciente, daño que nos hacemos y hacemos a los demás.
Estas energías se pueden dividir en tres grandes grupos:
Energías que provienen de la naturaleza: Radiación cósmica, presión atmosférica, radiación solar; orografía del terreno, situación geográfica; alteraciones telúricas, grietas, fallas, fisuras; Líneas geomagnéticas, niveles freáticos, aguas subterráneas y corrientes telúricas, entre las más importantes
Energías creadas por el hombre mediante un trabajo de tipo técnico: Satélites, microondas de radio y telecomunicaciones, líneas de alta tensión, campos electromagnéticos y contaminación eléctrica; contaminación acústica; contaminación electromagnética con electrodomésticos, materiales de construcción, pinturas y disolventes
Energías que afectan a nuestros cuerpos sutiles especialmente y emanan de personas directamente: males de ojo, maldiciones, egrégores (varias personas se ponen de acuerdo y actúan uniformemente con un pensamiento), máscaras africanas, brujería, generadores de energía espiritual como los mandalas, talismanes maoístas o letras hebreas son algunas de ellas.
Tu casa está atravesada por muchas de estas energías. En el taller del día 14 vamos a ver qué se puede hacer para que no te afecten a la salud y a la paz de tu hogar.
Si te interesa aquí tienes toda la información:









