375 Lo que has venido a aprender

Verás. Somos una idea de nosotros mismos que está contaminada de oscuridad porque no nos amamos.

Nuestros comportamientos surgen de las percepciones y nos muestran que no somos perfectos, que no somos lo que queremos ser.

O encontramos la respuesta a nuestro amor o estamos condenadas a la pérdida.

La mayoría de nuestros padres han sido felices hasta que hemos nacido, porque cuando nacen los niños empiezan las comparaciones.

Inconscientemente tenemos un arraigo a lo nuestro muy grande, estamos en un mundo de malos y tú peor.

Si no quitamos esto, e incorporamos el amor, estaremos en el “y tu peor” (véase políticos varios)

Si nos considerásemos buenos veríamos lo bueno nuestro y lo del otro, sin embargo, vemos el grano en el otro.

Si no rompemos el especialismo en la mirada a nuestros padres tendremos relaciones complementarias.

Tu madre es callada, tu padre charlatán, conclusión: tu callado y tu pareja charlatana.

Con el compañero de trabajo pasará lo mismo si no rompes o saltas el especialismo.

En la medida que reconoces qué eres, debes reconocer la perfección de eso.

El especialismo se marca porque defiendes que lo que eres es lo que hay.

Por ejemplo, a lo mejor piensas que es mejor la inteligencia que la fuerza.

Si has venido a aprender fuerza, te pondrán pruebas para aprender la fuerza, las dos cosas son importantes.

Si tu eres fuerza y tu hermano es inteligencia, has venido a poner la fuerza al servicio de la inteligencia.

Debes aprender lo que has venido a aprender apoyándote en tu cualidad.

Por cierto, si dudas de lo que tienes es que no lo quieres dar.

Una pista: nuestros padres nos trajeron con una partícula divina; tu puedes tener la de tu madre y otro la de tu padre.

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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