42 La autopista

En un momento dado te incorporas por la derecha en una autopista de 4 carriles. Un carril duro que necesita de mucha concentración y esfuerzo. Hay que adelantar camiones, esquivar a los que se incorporan, frenar cuando alguien te cierra para salir, tener paciencia con los lentos… Al cabo de un rato decides pasarte al segundo carril.

Este carril es más divertido, no tienes que prestar tanta atención “si vienen por detrás ya tienen otros 2 carriles para adelantar” Puedes poner un poco de música, relajarte y tamborilear con los dedos en el volante. Incluso cantas a gritos (si vas solo) algún tema que te gusta. Es agradable, pero necesitas un poco más de velocidad y pasas al tercer carril.

En este carril prestas más atención al coche, todo fluye a más velocidad y sin embargo estás en control. Estás más solo y disfrutas de tus pensamientos. Coges el volante con las dos manos y te haces uno con el coche. Ya no es el objeto que te lleva, sino que sois lo mismo, os entendéis a la perfección y cada uno sabe lo que quiere el otro como si fuerais un mismo ser. Es muy agradable y te prepara para el último carril. Casi sin mover el volante, casi con el pensamiento te incorporas en el cuarto carril.

Estás en la máxima experiencia, no es que seas uno con el coche, eres uno con la carretera, con los demás coches, con los árboles, el cielo y el viento. No existes separado de todo lo demás, no es que estés conectado, es que eres Uno con todo. Estás donde todo es.

Esa es la autopista de la vida, eso lo habías intuido, pero ¿en cuál de los carriles pasas más tiempo? Y la gran pregunta ¿Para qué conduces? ¿A dónde quieres llegar? ¿Vas en el carril adecuado para conseguirlo?

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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