364 Felicidad y conciencia

Verás. Puede que tu mayor potencial sea la felicidad.

Y puede que seas un maestro en este ámbito cuando te relacionas con los demás.

Y también puede ser que notes que te falte algo que te hace sentirte incompleto.

Y puede que eso sea la conciencia.

Y cuando te pones en disposición de ser maestro de felicidad, trasmites una duda razonable provocada por tu falta de conciencia

Y cuando debes aprender conciencia no te sientes seguro pues consideras que te va a impedir llegar a la felicidad absoluta.

Y eso te ocurre porque consideras que la conciencia es severa, restrictiva y te recorta la libertad para hacer lo que quieres.

El problema es que hasta que no la aceptes con la misma tranquilidad con la que aceptas el ejercicio de ser feliz, no crecerás como persona.

Y puede que te sientas culpable.

Una culpa que se genera porque no eres tan abierto para realizar los dos aprendizajes que necesitas hacer: dar (enseñar) y recibir (aprender).

No los afrontas con la misma amplitud, con la misma holgura o con el mismo corazón; siempre crees que debes enseñar y te niegas a aprender aquello que te falta.

Y estarás lanzando tu culpa contra las demás personas en lugar de colocarte en disposición de aprender.

Es mucho más fácil mantenerse en posición de maestro que pasar a convertirte en alumno.

Es más sencillo pensar que todos tienen que aprender tu gran potencial, que admitir que hay algo en este mundo de lo que careces y que debes adquirir.

En lugar de culpar a los demás de tu falta de felicidad debería situarse en «si yo aprendiera lo que he venido a aprender, sería mil veces más feliz»

Solo así te convertirá en alumno y podrás liberarte de la culpa.

(escrito y dibujado por un humano)

363 El no y el si

Verás. Necesitamos aprender a decir un “no” a las personas que son importantes para nosotros.

Sin embargo, la condición para que este “no” sea verdadero y pueda mantenerse en el tiempo, es que aparejado al “no” esté un “si” a nosotros mismos.

Un “si” que surge de un respeto a nuestros valores e ideales más profundos.

Debemos aprender a decirnos “si” a nosotros mismos, a nuestros ideales, a nuestras aspiraciones, a nuestros grandes y pequeñas inquietudes.

Es un “si” a ti mismo, aunque pueda llevar implícito un “no” a los otros.

El “no” es a lo que quieren otros que no está alineado con tus propios intereses.

La forma de acometer esta negativa es desde la afirmación y la consideración a lo que quieres, a la vez que respetando lo que desea el otro.

Necesitamos entender que no estamos negando a los otros cosa alguna.

La tendencia natural es a decir “no” y confrontar al otro entre sus intereses y los nuestros.

O decir “si” a pesar de que no estamoss de acuerdo con el planteamiento con el fin de no vivir una confrontación.

El proceso exige que digamos “si” pensando en nuestros deseos y que estos sean el eje central en nuestra comunicación.

Sería algo así como: “entiendo lo que tú quieres, y me parece que puede ser muy válido, sin embargo, en este momento quiero seguir en esta posición”

Lo que has dicho es positivo para ambas partes, aunque te has posicionado en tu proyecto, en tus ideas, en las cuestiones que son importantes para ti.

Esta forma de comunicarte te ayuda a posicionarte, a mantener el foco en tu visión de las cosas.

Para lograr trabajar el “no” es necesario desprenderse de gran cantidad de soberbia y de muchos apegos.

Estamos convencidos de que el otro no va a aceptar un “no” y eso nos lleva a someternos a expectativas ajenas, a una pérdida de control, y a desvirtuar la realidad de lo que queremos.

En otros casos estamos deseosos de confrontar nuestras ideas como si no hubiera otras más válidas.

Surge el dogmatismo, la competitividad sobre quién es mejor que quién, y al final se pierden los verdaderos motivos de la discrepancia. 

El “no” o el “si” cuando no son reales sólo generan pérdida de influencia y de autenticidad.

(escrito y dibujado por un humano)

362 Mirar al pasado

Verás. Nosotros decidimos lo que vemos frente a nosotros, y esta decisión es libre, aunque para garantizar que existe una auténtica libertad necesitamos revisar nuestro pasado desde la justicia.

Es fácil caer en la negación, o en el rencor o en el resentimiento, o dejarse invadir por la rabia ante los recuerdos de la infancia.

Ahora bien, si miras con los ojos de la empatía y piensas qué estás haciendo tú en esos casos, quizá tu pasado se convierta en otra realidad y tu proyección puede ser más coherente e íntegra.

Si miramos hacia atrás centrándonos en los errores que han cometido los otros, lo que estaremos haciendo es un sesgo que nos llevará a posicionarnos en una cadena de destrucción.

Una cadena que se retroalimenta de dolor y conduce inefablemente hacía la anulación.

Es difícil detenernos en recuerdos que valoramos como dolorosos o injustos y deshacernos de los sentimientos que surgen ante ello.

Podemos imaginarnos que hay una escalera cuyos peldaños nos suben y nos indican nuestro crecimiento y transformación, mientras que hay otra cuyos peldaños bajan y nos conducen hacía la sombra y la oscuridad de nuestros pensamientos.

Es posible caminar en una.

Nosotros decidimos cuál.

Lo que no es posible es que estemos en ambas a la vez.

Para confirmar la certeza de este planteamiento sólo necesitamos conectar con nuestro cuerpo y con sus movimientos para comprender la fuerza que tienen nuestros recuerdos destructivos.

Te propongo que pienses en algo doloroso e injusto que te ha proferido uno de tus padres.

¿Qué sientes? ¿Qué pasa en tu interior?

Probablemente has vuelto a sentir con igual fuerza el malestar del pasado.

Tu mente se ha llenado de rabia o de tristeza.

Poco importa qué emoción es la que sientes ahora. Lo que es relevante es que lo estás sintiendo tú.

No hay nadie en el otro lado que esté asumiendo tu dolor, tu incomodidad.

¿Qué hace que ese dolor se recrudezca nuevamente?

¿Has logrado que tus emociones se transmitan a otro receptor?

Si esto no es posible analiza por qué es.

Quizá sólo tú puedas cambiar tu mundo.

Quizá sólo tú puedas valorar quién eres y qué quieres sentir, pensar o hacer.

(escrito y dibujado por un humano)

361 Del liderazgo participativo al activo

Verás. Continuando con la entrada de ayer, te comparto mi llamada externa.

Me licencié y trabajé durante 20 años como arquitecto.

Para estudios famosos, para estudios modestos, incluso tuve mi propio estudio con unos amigos.

Y tuve la llamada a otra profesión totalmente diferente. Y la lucha que tuve entre la profesión que tenia y la que surgió en mi vida fue mi gran batalla.

No quería perder el estatus, la comodidad en la que vivía, y la llamada era incómoda.

Entonces, se forma como un triángulo entre lo que no queremos perder, la llamada al liderazgo, y la muralla que nos ponemos como disculpa.

Volviendo a la película de ayer (Gran Torino) hay un momento en el que, si tienes sensibilidad para llorar, se te parte el alma.

Es cuando el que te llama entra en tu corazón.

Es la imagen de los Hmong entrando en casa a traerte la comida.

Cuando ya no has podido defenderte de la llamada del líder es cuando lo dejas entrar en casa.

Cuando el líder flexiona a ser líder es cuando deja entrar la comida en su casa, cuando de pronto dice: es mejor convivir que estar solo, es mejor comer este alimento que comer mi sopa, es mejor el alimento que me dan los demás, el conocimiento, la grandeza de espíritu que me dan los demás, que mi pequeñez por muy grande la que yo la considere en ese momento.

La comida que entra en esa casa son las ideas de los demás, y que penetre en la cabeza de un líder las ideas de los demás y que conviva con ellas es lo mas difícil, lo mas complicado.

Es el momento donde él empieza a ser líder, un líder participativo, donde su corazón se ablanda absolutamente.

El liderazgo participativo es cuando se encuentra con los demás, y está con los demás.

Lo que hace es participar en lo que quiere y se va.

Lo que va haciendo es participar en lo que le interesa y regula si entra o no.

El liderazgo activo es cuando ya penetra en su corazón y ya no puede eludir nada de lo que está pasando.

Ya todo lo que pasa en esa casa es suyo, necesita participar de todo, de lo que falta, de lo que no falta, de cómo se sienten, de qué quieren, de lo que no quieren.

En ese momento se hace padre de Sue y de Thao.

Ahí empieza a actuar como líder.

(escrito y dibujado por un humano)

360 Gran Torino

Verás. Hay películas que uno debe ver casi obligatoriamente.

Esta es una de ellas (otra es American Beauty, pero esa la dejo para otro día): Gran Torino, del gran Clint Eastwood.

Hazme caso, aunque no te guste ver pelis, haz un esfuerzo.

Bocanadas de enseñanzas de vida.

Si no la conoces puedes verla esta noche y lees el post mañana.

En la peli, el protagonista (Kowalski = Clint Eastwood) pierde a su esposa.

Una esposa que ha tenido tapado a su líder.

En el momento en el que ella se va, se ve obligado a relacionarse con el mundo y lo que era un “no puedo” se convierte en “puedo” y para lo que “no valgo” se convierte en “valgo” y para lo que piensa que no tiene ningún sentido, se convierte en el sentido de su vida.

(Este puede ser el momento de investigar quién es la “espos@ en tu vida)

Kowalski se convierte en el maestro, en el director, en el mentor… esa es su función.

Se da cuenta de que mas allá está un amor tan profundo en el que, de pronto, comprende que su familia es el mundo, no es él.

Y entiende que necesita el mundo, y se da cuenta de que el mundo necesita limpieza, el mundo necesita quitar las bandas que anulan la vida, el mundo necesita que la sociedad sea distinta… y ahí emerge el líder.

Por eso hay que quitar el “tapón” cuanto antes.

Kowalski no sabía que tenia vecinos, se lo tenia todo resuelto su esposa, y eso le estaba impidiendo ver su objetivo. 

Y luego ese mundo de ternura que tienen ciertas personas que sólo lo pueden expresar a los animales, porque los seres humanos les dan miedo.

Es otro momento mágico ver cómo quiere a su perra, para darnos cuenta de que la perrita detiene también el que se relacione con el mundo.

Walt Kowalski va forjando y sacando el liderazgo de Thao, que es el mismo que el suyo.

Es como si redimiera su falta de liderazgo interno en la vida y juventud, rescatando y enseñando a Thao a cómo hacerlo.

Aprendo que no es necesario que nos ocurran cosas dramáticas para poder llegar a evolucionar y funcionar con nuestro líder interno.

Tenemos las dos cosas: la muralla y lo que no queremos perder; lo que no queremos dejar atrás en el camino y para lo que, precisamente, creamos la muralla.

Puede ser una persona, un lugar, una casa, el dinero…

Y surge una tercera cosa, una petición de liderazgo externa, una llamada al liderazgo de tu vida.

(escrito y dibujado por un humano)

359 El enemigo interno

Verás. Alguno de nosotros, o a lo mejor todos en alguna ocasión, tenemos una voz interior que degrada nuestra capacidad de hacer cualquier cosa.

Imagínate que se te ha ocurrido un proyecto increíble para tu empresa.

“Voy a ir mañana a hablar con mi jefe para planteárselo y que ponga recursos para hacerlo real”, te dices muy empoderado por la noche.

Te acuestas feliz y por la mañana el de dentro empieza con su cantinela:

“¿Cómo le vas a plantear eso al director?

¿Pero, tú de qué vas?

El director va a pensar no se qué y no sé cuánto…”

Y esa conversación profunda con tu detractos sigue y sigue.

Y no solo mata el proyecto…

Mata tu libertad.

Si te ocurre esto, antes de hablan con tu jefe, habla con tu voluntad.

Porque ella es lo único que te permite salir al mundo del liderazgo.

Ese líder que hay en ti existe en la medida en la que eres capaz de manejar tu voluntad.

Es ella la que debe hablar con el detractor que juega contigo.

Ella es la que abre la puerta que se llama “yo puedo”; ese es el camino.

Cuando decimos “no puedo” es que ya nos hemos dado cuenta de que podemos.

Lo que hacemos es estar en esta conversación entre el puedo y no puedo.

Cuando ya hemos podido empezamos a pensar que no valemos porque no encontramos el cómo.

 Luego pensamos que no tenemos los medios.

Y lo que deberíamos pensar es: ¿qué tengo que aprender para llevar a término lo que me propongo?

No hay nadie que sepa todo.

Por eso, en el camino personal y profesional estamos aprendiendo permanentemente de personas.

Y esa apertura al aprendizaje hace que reconozcamos lo que sabemos y lo que debemos aprender, y así, el dragón interior deja de jugar con nuestra vida.

(escrito y dibujado por un humano)

358 Los pequeños logros

Verás. A veces nos acostumbramos a dirigir nuestra vida de manera reactiva.

A fuerza de disgustos, muertes, enfermedades, accidentes, pérdida del trabajo…

Y eso se debería acabar.

Hacer lo que queremos, debería partir de nosotros.

¿Cuántas parejas rotas llevas en la espalda?

¿Cuántos trabajos has perdido?

¿Cuántos momentos de desastre buscando soluciones que no aparecen y que de pronto, cuando pasa algo grave, las encuentras? 

Muchas veces somos tan absurdos que necesitamos un potente empujón de algo o alguien para caminar.

Hemos venido a hacer nuestro proyecto.

Y nuestro proyecto lo tenemos muy claro: vivir, desarrollarnos y evolucionar.

Y para eso no hay otro momento, solo el ahora. Ya.

Lo que conoces son las cosas que has hecho hasta ahora.

¿Cuál ha sido tu éxito más grande y la cualidad que te lo ha permitido? ¿Quién te ayudó interiormente?

Mi logro más importante es abrir la puerta de la calle cada mañana.

Te parecerá banal, pero al girar el pomo tomo conciencia de todo lo que me queda por hacer en el día.

Los compromisos, la aceptación de los aprendizajes, el ejercicio de tolerancia para con todo y todos, asumir quién soy, aceptar la responsabilidad de vivir…

Ese es mi logro más importante cada día, abrir una puerta.

No hacen falta grandes momentos, los pequeños logros de cada día valen.

(escrito y dibujado por un humano)

357 Las dos puertas

Verás. Qué bueno sería dejar todo lo que no nos vale.

Dejarlo fuera y elevarnos por encima de nuestros propios prejuicios, y plantearnos nuestra luz y nuestra oscuridad.

Estamos fuera y estamos dentro.

En está dualidad entre luces y sombras, sería bueno que nos planteáramos abrir dos puertas.

Una que mira hacia dentro, y otra que mire hacia fuera.

La primera para ver qué hay dentro, qué tenemos en nuestra consustancia;

que mire en qué estamos y de qué estamos formados;

que mire qué tenemos tan dentro, tan dentro, que nos permite ser lo que queremos ser.

O que nos permite más de lo que queremos ser.

A veces hay personas que tienen dentro, no un contra líder, si no un líder que piensa que es la pera limonera y no es tan verdad.

Es el entramado interno que, si lo rompemos, nos permitirá ser quienes somos.

Cuando lo saquemos a la luz podremos proyectarlo hacia fuera.

Entonces haremos un liderazgo mirando nuestro inconsciente.

Mirando nuestro interior para poder proyectarlo al exterior y así poder descubrir realmente hasta donde podemos llegar.

Por si acaso piensas que no eres líder te diré que no hay ninguna persona que no vaya a ejercer su liderazgo, ninguna.

Hagas lo que hagas en tu vida, aunque sea en los últimos instantes antes de la muerte, vas a ejercer tu liderazgo.

Por las buenos o por las malas.

Habrá un momento donde lo que te está pasando es tan fuerte, que tendrás que unir tu fuerza, todo su ser, para poder vencerlo.

(escrito y dibujado por un humano)

356 La suma, multiplica

Verás. Ayer escribía que nuestros padres tienen algo positivo en lo que es nuestro y algo negativo en lo que es suyo.

Y tengo la sensación de que no profundicé lo suficiente.

Porque si cogiéramos lo positivo de nuestros padres, y dejáramos que lo demás fuera de ellos, no tendríamos ningún problema.

Si empezáramos a recordar qué vida tuvieron nuestros padres, nos daríamos cuenta de qué es suyo.

Si cogiéramos la grandiosidad de los dos seríamos exitosos.

Por ejemplo, si no has incorporado la inteligencia de tu padre, ha sido para no aprender, para no acceder a su poder, porque crees que te rechazarían.

Así que no es que no la tengas, sino que lo haces para no ejercer el poder.

Todo lo bueno que tiene tu madre, una vez aprendido lo positivo de tu padre, hace que seas el más excelso.

Nos convertimos en lo positivo de los dos en el momento que aprendemos lo que no somos.

Lo que nos hace ser críticos, nos hace estar rotos por dentro.

Tienes la expectativa de que el otro no vea lo malo que tienes dentro, y te haces una persona crítica.

Esa falta de ver la totalidad es lo que nos da el problema.

Por si eres de ciencias:

Imagínate una madre fuerte, y un padre bueno.

La hija piensa que, si no es fuerte, la van a dominar, no quiere ser buena, fuerte y brava, no quiere coger a su padre.

La bondad la tiene, pero la excluye porque cree que la van a someter.

En el momento que tenemos que jugar con la fuerza de los dos no queremos ni pensarlo, ¿qué hace que cuando lo pensamos se desmorone la unión?

Esa es la construcción para no vivir en armonía con los demás.

Pensamos que hay buenos y malos, pero en el mundo de nuestros padres lo escondemos.

Empezaremos a vivir en el momento en que los superamos.

(escrito y dibujado por un humano)

355 Deseos y expectativas

Verás. Pienso que los deseos y las expectativas son lo que nos separa de los demás.

Los deseos porque impulsan la comparación: ser los mejores, los más aceptados, los más exitosos…

Y las comparaciones no son nada win – win. Alguien siempre pierde.

Por otro lado, las expectativas en relación con los demás son que queremos que nos vean perfectos y, sin embargo, nosotros no vemos perfecto al otro.

Todos hemos tenido caminos diferentes, así que debería ser normal que pensemos de forma diferente. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar el pensamiento de otros?

Imagínate una pareja (cualquiera, la tuya, por ejemplo).

Van a caminar juntos, sin darse cuenta de que ella hizo un camino que es suyo y él hizo un camino que es suyo.

Ella tiene recuerdos de otras parejas y él también.

Cuando se dan la mano para caminar tienen que plantearse los caminos juntos, no que uno de los dos quiera cambiar la experiencia pasada.

El deseo que tiene ella o él de que el otro sea como ella o él, es para no cambiar.

Y deberían cambiar desde lo que vieron el primer día: que ella tiene una luz y una sonrisa y él es acogedor y tierno.

En las relaciones humanas tenemos un recorrido hecho, todo lo negativo es nuestro y lo positivo es lo que vimos el primer día,

y cuando nos encontramos debemos respetar las experiencias y crecer desde lo que vimos, rompiendo las expectativas de que el otro sea como queremos.

Con el cuerpo tenemos deseos de poder, de poseer… pero antes pasamos por un cuerpo emocional

Nuestro padre y madre nos han dado algo positivo, pero tenemos algo negativo para superar.

Hemos decidido que el uno es bueno y el otro es malo, y nos cuesta ver lo positivo de ambos.

Nuestros padres tienen algo positivo en lo que es nuestro y algo negativo en lo que es suyo.

Buscarlo es el mejor ejercicio que podemos hacer con la familia.

Nuestros padres se encontraron y vieron algo maravilloso el uno en el otro, aunque luego se haya roto.

Ten en mente que tu concepción ha sido partícipe de algo muy bello de ambos.

(escrito y dibujado por un humano)