Verás. Puede que tu mayor potencial sea la felicidad.
Y puede que seas un maestro en este ámbito cuando te relacionas con los demás.
Y también puede ser que notes que te falte algo que te hace sentirte incompleto.
Y puede que eso sea la conciencia.
Y cuando te pones en disposición de ser maestro de felicidad, trasmites una duda razonable provocada por tu falta de conciencia
Y cuando debes aprender conciencia no te sientes seguro pues consideras que te va a impedir llegar a la felicidad absoluta.
Y eso te ocurre porque consideras que la conciencia es severa, restrictiva y te recorta la libertad para hacer lo que quieres.
El problema es que hasta que no la aceptes con la misma tranquilidad con la que aceptas el ejercicio de ser feliz, no crecerás como persona.
Y puede que te sientas culpable.
Una culpa que se genera porque no eres tan abierto para realizar los dos aprendizajes que necesitas hacer: dar (enseñar) y recibir (aprender).
No los afrontas con la misma amplitud, con la misma holgura o con el mismo corazón; siempre crees que debes enseñar y te niegas a aprender aquello que te falta.
Y estarás lanzando tu culpa contra las demás personas en lugar de colocarte en disposición de aprender.
Es mucho más fácil mantenerse en posición de maestro que pasar a convertirte en alumno.
Es más sencillo pensar que todos tienen que aprender tu gran potencial, que admitir que hay algo en este mundo de lo que careces y que debes adquirir.
En lugar de culpar a los demás de tu falta de felicidad debería situarse en «si yo aprendiera lo que he venido a aprender, sería mil veces más feliz»
Solo así te convertirá en alumno y podrás liberarte de la culpa.
(escrito y dibujado por un humano)









