Verás. Esto es obvio: todos los seres humanos somos iguales, llenos de defectos y virtudes.
Pero, cuando conoces a alguien nuevo parece que es diferente, más interesante, pasional, carismático…
Sin embargo, pasados los primeros días, aquello que dificultaba tu relación anterior vuelve a repetirse inexorablemente.
Piensa en la persona con la que estás ahora.
Es como cuando la conociste.
Han sido tus expectativas, tu deseo de cambiar al otro, lo que hace que la relación no funcione.
Lo que amaste al principio permanece, y lo que tú tenías como defectos también.
Así que merece la pena que nos enfrentemos a a cambios profundos sobre nosotros mismos, porque vayamos donde vayamos y estemos con quien estemos, nuestros defectos nos acompañarán y no nos permitirán ser felices.
Tu pareja seguro que es igual a cuando la conociste, sin grandes cambios que puedan haberte desencantado.
Probablemente las cosas que te molestan de ella ahora son las mismas que ya te molestaban.
¿Por qué culparla a ella en lugar de vencerme a mi mismo?
Si yo erradico mis actitudes erróneas de la relación en vez de esperar que ella realice el trabajo, nuestra relación volvería a ser tan apasionante como fue.
¿Qué me podría aportar otra mujer que ella no me dé?
Posiblemente un cuerpo nuevo y vivir durante unos días una pasión física desbordada.
Pero, la vida, lo creas o no, no es eso.
La vida es lo cotidiano, pasear al lado del mar, comer, defecar, sufrir, notar carencias, reír, soñar…
La vida es sufrimiento y alegría, todo junto.
Y lo uno y lo otro, se acompañan de lo que tú cambies y crezcas para ti mismo.
(escrito y dibujado por un humano)









