384 Luz y sombra

Verás. En un arrebato de insensatez me acerqué ayer sábado al centro de Madrid para comprar algún regalo de Navidad.

En las grandes tiendas hay bastantes padres con sus hijos gritando como posesos con la vana intención de que su progenitor despegue los ojos de la pantalla del móvil y les preste atención.

Cuanta menos atención, más gritos.

Cuanto más grito, menos atención.

Qué difícil encuentro la relación entre el yo y el otro.

En dos segundos he pasado de no soportar al niño, a odiar al padre.

Y me doy cuenta de que todo se reduce a una falta de empatía.

Yo no empatizo con el padre, el padre no empatiza ni con su hijo ni con el resto de nosotros que tenemos que soportar los gritos, el niño no empatiza con nadie…

Y la cara que pone la madre me hace pensar que las relaciones de familia son las más complicadas de todas.

Creo que es porque las relaciones de familia significan la unión de dos materias diferentes en una sola cosa.

Y esa es una combustión complicada.

Pero podría ser muy fácil.

Solo necesitamos observar al otro desde su luz.

Y eso lo haremos si miramos desde la nuestra.

Cuando me miro desde la luz no estoy escondiendo mi sombra.

Estoy mirando mi luz, y la sombra no existe.

Por el contrario, cuando tengo una sombra escondida no estoy mirando tu luz.

Oculto lo que soy.

La sombra es no querer ver lo que uno es en negativo.

E incluso en positivo.

Sombra es ver que tienes un defecto, y como no quieres sacarlo, entonces te lo guardas.

Eso es sombra.

Equivocarse es luz.

(escrito y dibujado por un humano)

383 La mirada enriquecida

Verás. Lo único que podemos ser es lo que somos y de ahí abrirnos a lo que queremos ser cada día.

Si te consideras una persona especial estarás trabajando para la sociedad.

Si te siente uno, empezarás a construir la felicidad interior.

Cualquier persona que tienes cerca es un modelo para poder caminar.

En lugar de compararte, piensa: aquí tengo trabajo que hacer.

Porque, en realidad, lo que nos separa de los demás nos hace perder la paz.

Cuando comparamos con el cuerpo tenemos miedo a no ser personas con poder.

Cuando no podemos expresar nuestras emociones que no son buenas, ira enfado… rechazamos y nos convertimos en personas duras o demasiado blandas.

Cuando nuestro conflicto está con la inteligencia, perdemos la motivación al sentimos torpes.

Si una persona es lenta para hablar, démosle tiempo y fortalécela.

Lo que podemos hacer es buscar modelos de los que aprender.

Y el modelo perfecto puede ser la pareja…

Por ejemplo, si mi pareja se expresa, aprender yo a expresarme.

Si es alegre, preguntarle de dónde nace esa alegría.

Ten en cuenta que se aprende de aquello que no se critica.

Haz el aprendizaje de tu pareja, de lo que te hace falta, y así rompe la especialidad incorporándolo en ti.

Así serás capaz de ver la diferencia en la percepción y la igualdad en la realidad.

Cuando no podemos ir a un sitio, lo descartamos y atacamos.

Se puede cambiar eso: mira a la otra persona rica, y mírate rico.

(escrito y dibujado por un humano)

382 Mapa de actores

Verás. Ayer, en el encuentro que tuvimos de revisión de 2025 para empezar “reseteados” en 2026, hicimos un ejercicio muy bueno.

Es muy personal, pero creo que es fundamental hacerlo antes de la cena de Nochebuena, o antes de acabar el año.

Busca una hoja de papel en blanco y algo con lo que dibujar en ella.

En el centro de la hoja dibuja un círculo pequeño que lleve inscrito tu nombre.

Luego dibuja otros tres círculos concéntricos.

Perfecto.

En un lateral haz un listado de las personas que han sido importantes para ti en 2025.

Es obligatorio que figuren tus padres, hermanos, pareja e hijos.

Puedes añadir alguna persona más, pero estos son obligatorios y da igual si alguno ya ha fallecido, lo escribes también.

Numera esa lista.

Ahora llega el momento clave: escribe cada uno de esos números dentro de los círculos con el siguiente criterio:

Aquellas personas que tú las sientas más cerca, las posicionas pegando al círculo con tu nombre.

Las que tú sientas más lejanas, por estar enfadado con ellas, por rencor, por odio, por rechazo, porque crees que te han hecho algo, porque crees que se lo merecen…

A esas las vas situando en los otros círculos eligiendo la distancia según lo que sientas por ellas.

No olvides lo que sientes por las personas que ya no están.

Observa el dibujo y dale una pensada a que has sido tú quien, en la vida y en el dibujo, las has colocado ahí.

Elige una con la que quieras trabajar.

¿Dónde te gustaría posicionarla? (imagino que más cerca, si no es así, elige otra)

Piensa que, al ponerla ahí, la estás castigando por algo que crees que te ha hecho o dicho.

Crees que te hizo sufrir y como no quieres que vuelva a ocurrir, la has apartado de tu vida.

Piensa ahora que eso que pasó fue un aprendizaje importante para ti, y mira a esa persona como alguien que te ayudó a hacerlo.

Comprendiendo eso, empiezas a agradecer y a perdonar, y sentirás a la persona más cerca.

Y cuando la vuelvas a ver, quizá en Nochebuena, tu percepción de ella será distinta. Será una visión sanada de esa relación.

(escrito y dibujado por un humano)

381 Lo de abajo se proyecta arriba

Verás. Hay un dragón limitador que nos está parando totalmente, que nos frena la escucha maravillosa de lo demás.

El entramado del inconsciente complejo es un laberinto para que no accedas a él.

Para que no te encuentres con un proceso donde, en algún momento, puedas verlo.

Y lo que hacemos es proyectar en las personas que tenemos fuera esas realidades que no nos permitimos ver en nosotros.

Empezamos a ser extremistas con la gente que miente, extremistas con la gente que roba, extremistas con la gente que no se integra…

empezamos a ser tremendamente díscolos y negativos con la gente que nos muestra aquello que tenemos guardado.

Empezamos a no poder verlo en películas, no poder verlo en gente…

empezamos a aislarnos de grupos: “es que este grupo hace no se qué”

Todo lo que está abajo se proyecta arriba en: “no puedo”

No puedo con esto, no puedo con aquello…

Cuantos mas hay de “no puedo” ahí arriba, mas “no puedo” bajan.

El día que hay una oferta de una boda, o de un trabajo, aparece idílicamente un “si puedo” y emerge lo que está abajo de tal forma que empezamos un camino de “puedo con esto” “yo valgo para esto” “voy a aprender esto” …

Y vamos pillándonos poco a poco, y sin darnos cuenta volvemos a caer en “no puedo”

Parecía que habíamos avanzado mucho y volvemos al “no puedo”

Habíamos conseguido hablar y volvemos al “no puedo”

Además, las personas nos dicen que no trabajamos, que no hicimos, que no nos comprometimos, que fuimos muy sumisos, que no nos puede funcionar, que protestamos mucho… 

las personas nos mandan mensajes de mil maneras.

Hasta que te lleva al momento en el que decides si tu dragón lo quieres vencer o no.

Si lo quieres vencer es que has entendido tu compromiso de vida y para qué eres útil para los demás.

Si no es así comenzarás a volver otra vez al punto de inicio.

Esta es toda nuestra vida, para adelante y para atrás, hasta que coges el testigo y ya no das ni un paso para atrás.

(escrito y dibujado por un humano)

380 Dos ejercicios

Verás. Me vas a perdonar este atrevimiento, pero voy a tocar algo personal.

En estas fechas es muy probable que te sientes en la mesa con tus padres.

Pueden estar presentes o ausentes, pero en Navidad siempre están presentes en las sillas vacías que han dejado en la mesa y en nuestro corazón.

Te propongo dos ejercicios para limpiar la mirada que cae con cierto rigor sobre ellos.

Imagínate que estás en la cama, agonizando.

No tienes ningún dolor, nada físico te sucede, pero sabes que tu vida ha concluido.

Notas la paz de este momento.

Tu madre está a los pies de tu cama.

Hay tanto por decir…

Date cuenta de todo lo que te has callado, de todo lo que jamás la has dicho, de todos los pensamientos y sentimientos que nunca habéis compartido.

Esta es la mejor ocasión de tu vida para comprender a tu madre, y para que ella te escuche todo lo que tengas que decirla.

¡Háblala!  ¡Díselo!

Ahora (o puede ser otro día) imagínate que estás en tu habitación.

Delante todo un equipaje por hacer.

Las cosas se amontonan, los libros, los trajes, las maletas…

En el dintel de la puerta está tu padre.

Su mirada oscura, lejana… no parece estar, pero sabes que está ahí.

Nada dice, pero sabes que habla. Se forma un nudo en tu garganta.

Cierra los ojos, es un instante, decide y abre tus labios.

¡Háblale! ¡Dile todo!

Tus miedos, tus sensaciones, tus momentos de soledad… todo lo que hasta ahora has vivido y no has podido contarle.

Dentro de poco pasarás por esa puerta y ya no la volverás a cruzar igual.

Él está ahí. Está abierto. ¡Háblale!

No dejes nada por decir.

La vida, el movimiento de tu futuro está ahí ante los dos.

Pasado y futuro mirándose. Habla. No calles.

(escrito y dibujado por un humano)

379 El viaje

Verás. Imagínate que vas a realizar un viaje.

Es el viaje soñado por ti.

Toda tu vida haciendo volar tu imaginación por esos parajes, y es tu única oportunidad de vivirlo.

Llénate de luz e inunda tu espíritu de gozo.

Debido a lo extraño de esta experiencia tú no decides la compañía, ni el medio, todo es tan sorpresivo, tan inaudito…

Tu alma viajera, aventurera y sedienta, se abre como nunca a todo…

Llegas al punto de encuentro, en el reparto de compañeros para el viaje, que durará muchas horas, y te adjudican a una persona que te resulta profundamente antipática, desagradable…

Esa persona que nunca querrías tener cerca de ti, por su físico, su sentido del humor, su forma de hablar… en fin, por lo que sea para ti incómodo.

Pierdes la paz.

Ahora tienes que decidir si continúas en el viaje o rompes tu sueño.

Antes de hacerlo, mira qué es lo que te molesta, déjate llevar por la sensación de desagrado y anota qué es.

Ahora, relájate y busca dentro de ti eso mismo (no dudes que está)

Tu vida puede pararse o continuar en el disfrute de tu mundo dorado y lleno de alegría.

Sólo tienes que acometer este momento, manejar esta situación y volar.

Si decides cambiarla, enfrentarte a ella, recréate en cómo hacerlo.

No te asustes.

Sólo tienes que darle lo que quieres recibir.

Sé valiente.

Eres fantástico, vívelo y disfruta de ti y todos.

Este jueves de 17:00 a 20:00 h. Hacemos un viaje retrospectivo por 2025. A lo mejor te interesa. Si es así, escríbeme.

(escrito y dibujado por un humano)

378 Ignorar la ignorancia

Verás. «La calidad de nuestro pensamiento no puede ser más alta que la calidad de la información en la que se basa»

Esta frase la acuñó un personaje que obtuvo el Premio Nobel de Economía en 2002 sin ser economista, Daniel Kahneman.

Era psicólogo.

Y lo que hizo fue integrar en la ciencia económica los conocimientos de su investigación psicológica.

Con especial hincapié en la toma de decisiones.

Creíamos que decidíamos con lógica y el demostró que existen dos tipos de pensamiento:

El rápido, emocional y automático.

Y el lento, racional y agotador.

Y ¡oh sorpresa! El 95% del tiempo funcionamos con el primero, en modo piloto automático.

Es decir, no pensamos, reaccionamos.

Consecuencias:

Tomamos decisiones con poca información y ni se nos ocurre pensar en la que nos falta.

No decidimos libremente pues nuestro estado emocional ha sido manipulado con anterioridad.

Ante las preguntas difíciles de la vida tomamos atajos emocionales que se traducen en malas decisiones.

Conclusión: podemos ser ciegos a lo obvio, pero el problema está en que somos ciegos a nuestra propia ceguera.

Y así pensamos que el mundo tiene sentido, convencidos de que se asienta en una base sólida, sin pensar en que se asienta sobre nuestra capacidad casi ilimitada para ignorar nuestra ignorancia.

Y compramos lotería de Navidad.

(escrito y dibujado por un humano)

377 Decidir sin toda la información

Verás. Tomamos decisiones basadas en percepciones que teneos de nosotros mismos, y…

¿Cómo sabemos que esas percepciones son precisas?

¿Nos conocemos lo suficiente como para tomar una estimación fundamentada?

La dificultad está en que creamos n filtro exitoso y feliz porque estamos diseñados para hacerlo así.

A pocas personas se les ocurre pintar un futuro gris y hostil e ir con entusiasmo a su encuentro.

Esa falsa percepción del éxito es lo que nos empuja hacia delante, independientemente de cuán real es.

Lo que conseguimos así es aumentar la posibilidad de tomar malas decisiones basadas en asunciones falsas.

Puede ser que la decisión que tomemos sea buena, pero ¿sabemos realmente por qué?

Si no lo sabemos,

¿seremos capaces de aprender de ello y replicarlo en el futuro?

Para que esas decisiones que vamos a ir tomando a lo largo de la vida sean más y más acertadas, necesitamos más y más información interna.

Datos sobre nosotros mismos.

Por supuesto, siempre podemos tomar decisiones basadas en la intuición, en nuestro instinto, en nuestro corazón, o en nuestro estómago.

(Te confieso que este texto lo he encontrado en una hoja, dentro de un cuaderno, escrito a mano en lápiz por mí. A lo mejor es un borrador de un post que he escrito anteriormente. A lo mejor es un texto que he copiado de algún sitio. No lo sé, pero ahí va porque lo suscribo 100%)

(escrito y dibujado por un humano)

376 La suma de experiencias

Verás. Deberíamos ver como un valor el paso del tiempo, es la experiencia, poder vivir desde un lugar de referencias profundas.

Eso se dice cuando se tiene mi edad, pero es verdad.

Una gran especialidad la hemos convertido en algo refractario que nos hace mucho daño.

No deberíamos pasar por el calvario de mirarnos y mirar las diferencias.

Muchas causas de nuestra infelicidad están en el cuerpo: demasiado delgado, demasiado gordo, demasiado desproporcionado, demasiado lánguido…

¿Qué nos ha hecho tener un medio para ser únicos y convertirlo en una situación castrante?

¿Qué nos ha hecho ver el cuerpo como un fin y no como un medio?

¿Qué hemos hecho para que, el medio que tenemos para ser felices, que es la expresión de su cuerpo, lo utilicemos para separarnos de los demás y sufrir?

¿Para marcar diferencias y compararnos, alejándonos cada vez más de considerarnos lo mismo?

Y nuestro cuerpo no tendría ninguna dificultad si nuestro cerebro estuviera de acuerdo con él.

El problema es que no miramos más allá de nuestro cuerpo para no mirar los otros atributos.

Repito: el cuerpo en sí mismo es un medio, en ningún momento es un fin.

Somos una consecuencia de la suma de seres de esta creación.

Imagínate que nos sintiéramos todos partes de un mismo elefante.

No hay una parte mejor ni peor que otra.

Somos partes diferentes y todas útiles para que el elefante viva.

Cualquier especialidad que percibamos para sentirnos mejor que alguien es un error.

No puedo ser más allá de lo que somos todos, una suma de experiencias. 

Ni el intelecto, ni la mente, ni la emoción están abstraídos de la unidad, que somos todos.

(escrito por un humano)

375 Lo que has venido a aprender

Verás. Somos una idea de nosotros mismos que está contaminada de oscuridad porque no nos amamos.

Nuestros comportamientos surgen de las percepciones y nos muestran que no somos perfectos, que no somos lo que queremos ser.

O encontramos la respuesta a nuestro amor o estamos condenadas a la pérdida.

La mayoría de nuestros padres han sido felices hasta que hemos nacido, porque cuando nacen los niños empiezan las comparaciones.

Inconscientemente tenemos un arraigo a lo nuestro muy grande, estamos en un mundo de malos y tú peor.

Si no quitamos esto, e incorporamos el amor, estaremos en el “y tu peor” (véase políticos varios)

Si nos considerásemos buenos veríamos lo bueno nuestro y lo del otro, sin embargo, vemos el grano en el otro.

Si no rompemos el especialismo en la mirada a nuestros padres tendremos relaciones complementarias.

Tu madre es callada, tu padre charlatán, conclusión: tu callado y tu pareja charlatana.

Con el compañero de trabajo pasará lo mismo si no rompes o saltas el especialismo.

En la medida que reconoces qué eres, debes reconocer la perfección de eso.

El especialismo se marca porque defiendes que lo que eres es lo que hay.

Por ejemplo, a lo mejor piensas que es mejor la inteligencia que la fuerza.

Si has venido a aprender fuerza, te pondrán pruebas para aprender la fuerza, las dos cosas son importantes.

Si tu eres fuerza y tu hermano es inteligencia, has venido a poner la fuerza al servicio de la inteligencia.

Debes aprender lo que has venido a aprender apoyándote en tu cualidad.

Por cierto, si dudas de lo que tienes es que no lo quieres dar.

Una pista: nuestros padres nos trajeron con una partícula divina; tu puedes tener la de tu madre y otro la de tu padre.

(escrito y dibujado por un humano)