Verás. A lo mejor te has preguntado alguna vez ¿quién eres?
A lo mejor todavía dudas.
Y esa duda suele ser entre la luz y la oscuridad. Entre nuestras fortalezas y nuestras debilidades.
Las fortalezas son intrínsecas. Las oportunidades son externas.
Todo lo que es oscuro tiene que ver con las debilidades nuestras y con las amenazas que existen fuera.
Somos un todo y en ese todo mostramos las dos partes.
Aquello que se muestra como luz esconde sus limitaciones internas.
Si somos conscientes de que el mundo son luces y sombras, tanto para aprender como para enseñar, nos va a ser más fácil acceder a ello permanentemente.
Lo que sí tengo claro es que el mundo de posibilidades y oportunidades siempre surge desde la parte luminosa.
Y los miedos siempre surgen de la oscuridad.
A lo mejor de niño no eras consciente de tener oportunidades y fortalezas, y pensabas que estaban fuera de ti.
Pero esa época ya pasó.
Ya puedes plantearte que las fortalezas son tuyas, así como lo son las debilidades.
Sobre todo, a partir de los 36 años, ya tienes el paradigma completo: como era tu familia, como eran tus relaciones de joven…
y ahí puedes tomar unas medidas claras de transformación.
Es en esta edad cuando hacemos (o deberíamos hacer; o deberíamos haber hecho) una intervención profunda de cambio.
Y hay una maduración que es imprescindible: la de las relaciones humanas.
Donde más dificultades tenemos es en su inmadurez, en la parte emocional, en la relación con los demás, en las expectativas de relación.
(escrito y dibujado por un humano)
