Verás. Los cuentos infantiles son un espejo mágico que refleja algún aspecto de nuestro mundo interno.
También nos ayudan a traspasar la pesada puerta que separa la infancia de la madurez.
Es en el umbral de esta puerta donde ahora me sitúo para recordar uno de los cuentos que más impacto tuvo en la etapa más inocente de mi vida.
Puede que te acuerdes: “Pulgarcito”
Recuerdo cuando va a recoger los guijarros blancos a la orilla del río, después de escuchar cómo su padre le decía a su madre que iba a abandonar a los siete hermanos, en el bosque, ya que eran muy pobres y no podían alimentarles más.
En el camino de ida, Pulgarcito va dejando caer los guijarros que le servirán de guía para llevar a sus hermanos de vuelta a casa.
En una segunda intentona, el padre les deja más lejos en el bosque, sin darle tiempo a nuestro personaje a recoger sus piedrecillas salvadoras. Pulgarcito se ve obligado a ir dejando por el camino miguitas de un pan que llevaba para el almuerzo.
A la hora de regresar, el pan había sido comido por los pájaros y nuestros amigos no pudieron encontrar su camino de regreso.
La historia termina con el obligado final feliz, después de un montón de peripecias.
Pienso que, en la vida, es fundamental marcar un camino a seguir, un hilo conductor que dé sentido a los pasos que tomamos en una dirección determinada.
Es importante caminar con una dirección clara; sin embargo, considero valioso cada “guijarro” que nos encontramos en este camino.
Debe ser sólido y duradero, que no le afecte la lluvia ni el viento.
Debe ser una piedra única que recordaremos en el tiempo, pues de ella aprenderemos la importancia del camino.
Las piedras del camino están unidas, hay una conexión entre ellas que es precisamente lo que nos permite encontrar el regreso a “Casa”.
Los momentos son importantes, muy importantes, los recordamos y durante un tiempo al menos perduran en nuestra memoria.
Cuando encontramos su hilo conductor, un esquema conceptual que los une dándoles un sentido propio, adquieren la cohesión necesaria para que sean entendidos como una parte fundamental en encontrar el sentido de la vida.
(escrito por un humano)