100 Visita a un ser humano

Verás. Cuando uno tiene una edad se hace pruebas para ver si todo va bien.

Si tienes pene, pues toca revisar la próstata.

Si además tienes antecedentes familiares, pues más.

Así que uno va y se hace un «PSA-Antígeno Prostático Específico»

Camino del hospital recuerdo al médico que me atendió:

Mediana edad de paso rápido, pero no presuroso; sonrisa justa, agradable por lo no exagerada y una mano firme que estrechó la mía sintiéndola.

Intercambiamos pocas palabreas, sin embargo, encontrar unos ojos que atravesando la carcasa se dirigen al ser fue la mejor medicina administrada nunca.

En mis pensamientos está: Tengo cáncer de próstata, o no.

Solo unas cuantas puertas me separan de la incertidumbre de una vida sana o la tranquilidad del que sabe su destino.

Agradezco mentalmente al doctor que sea él quien sale a buscarme a la sala de espera. Sus ojos leen en mi alma, y los míos leen en los suyos una sinceridad que me tranquiliza.

El apretón de manos incluye unas palabras sobre las actividades de unas cortas vacaciones que acaba de disfrutar con sus hijos.

Ver a la persona detrás del médico me hace sentir que estoy con un conocido, alguien con el que me puedo relacionar, que escucha, siente, disfruta, padece, vive…

Me dijo que estaba bien. Me lo dijo al principio de la entrevista, pero sin precipitación, sin perder ni exagerar la sonrisa, aceptando que el estado de salud es lo normal y no hay que alegrarse por ello.

Gracias, señor urólogo.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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