349 Siento amargarte el domingo

Verás. Nos estamos pasando siete pueblos.

Ya no es que crucemos líneas rojas, es que ya no existen.

Por lo visto, los grandes multimillonarios: Musk, Thiel, Armstrong, están invirtiendo millones de dólares.

En biotecnología.

Específicamente en start-ups que se especializan en edición de embriones.

Antes investigaban para la detección de enfermedades como fibrosis quística, la enfermedad de Huntington… en los embriones.

Pero ahora se ha escalado la cosa a otro nivel.

Tratan de diseñar bebés con criterios de inteligencia, apariencia y personalidad.

Si con la IA jugamos a ser dios, con esto le queremos suplantar directamente.

La cosa se llama eugenesia: la capacidad de elegir ciertos rasgos para crear seres humanos mejorados.

Vamos pasando de la manipulación de nuestras fotos de TikTok para parecernos a bellos influencers, a manipular el ADN para que ya salgamos así.

No sé de donde viene el término eugenesia (ni me apetece investigarlo) pero es escalofriantemente parecido a eutanasia.

Por algo será.

Pero no estamos matando personas, estamos acabando con almas.

Estamos matando la aceptación de la vida y de las personas tal cuál son en aras de que sean perfectos (de acuerdo con nuestros estándares de perfección)

Buenos, guapos y listos.

Pasamos de la carrera armamentística, a la carrera tecnológica, a la carrera evolutiva… a la carrera de la inconciencia.

Y, como repite mi amigo Pablo Melchor, por ejemplo, con solo 2 dólares/año por niño podemos proveer de vitamina A, a los más de 300.000 niños que sin ella quedarán ciegos y su esperanza de vida será de 12 meses. (solo una pincelada de lo que hay por el mundo)

Queremos arreglar la perfección de unos pocos no mirando la imperfección del mundo.

Triste final nos espera.

(escrito y dibujado por un humano)

348 Viene la gran ola

Después de leer el escalofriante mensaje de Daniel Kokotajlo (ex investigador OpenAI) que ha colgado en LinkedIn Martin Arosa, me he quedado un poco seco.

Básicamente dice que lo tenemos crudo, no en las próximas décadas, sino en los próximos dos años.

Algunas perlas:

Shock económico ya, con capas profesionales sustituidas antes de que nos demos cuenta.

Ciberataques indetectables.

Recortes en seguridad de los grandes (EEUU, China…) para ganar en velocidad.

La IA miente a sus creadores simulando ser seguros y no lo son.

Patógenos diseñados por la IA.

Pérdida de control humano cuando la IA supere la inteligencia humana.

Colapso en la confianza social. No sabremos qué es verdad y qué es mentira.

Se podrán generar compañías enormes sin un solo trabajador humano.

¿Alarmista? ¿Exagerado?… no lo sé.

Sí se que esta persona es de dentro, formó parte de los equipos que construyen los modelos de IA.

Pero, antes de que mires con desconfianza a tu alrededor y sientas que la confortable silla en la que te sientas puede desaparecer, te copio el maravilloso final del artículo:

«Las marcas humanas serán más valiosas que nunca.

Cuando todos tengan la misma tecnología, lo único que diferenciará a una empresa (y a una persona) será su voz, sus ideas y su capacidad de generar valor real»

Viene la gran ola (tamaño Nazaré, para los surferos) y solo con nuestra humanidad podremos cabalgarla con una cierta seguridad.

(escrito y dibujado por un humano)

347 Confianza y liderazgo

Verás. Un líder es una persona que ha conseguido trabajar su autoestima y que ha visto cosas que puede hacer muy bien.

Y se da cuenta de que los demás lo ven, lo valoran lo reconocen y lo aceptan.

Tal es la dimensión de esta situación, que cuando el líder empieza a compartir eso tan bueno que tiene, la gente le sigue.

Hay un tiempo donde el líder es ignorante, no sabe realmente que es un líder.

Sin embargo, se da cuenta de que ya tiene menos conflictos con algunas de las cosas que hace, se va dando cuenta de «pues la gente le gusta» etc.

y un día se da cuenta de que verdaderamente tiene esas cualidades y ya las verbaliza: «es que yo soy muy bueno para objetivos, yo soy muy bueno para llevar a personas, yo soy muy bueno para el conocimiento, y lo hago muy bien»

En ese momento se llena de confianza, de tal forma que, a partir de ahí, ni lo discute ni necesita mostrarlo.

Se produce de forma natural y esa forma natural le da un liderazgo que le posiciona y que las personas le siguen.

Esa es la diferencia entre un líder que desea y un líder que tiene confianza.

En realidad, todos necesitamos pasar por esto.

Todos pasamos por el proceso de autoestima.

Pero cuando sentimos que hacemos, que lo compartimos, y además lo pensamos, y que nos funciona,

nos sentimos cálidos, nos reconocemos y no necesitamos que nadie lo haga pro nosotros.

Notamos que hay un cambio y que se ha generado un elemento que se llama confianza.

Y no lo discutes, no necesitas decirle al mundo que lo tienes, simplemente haces las cosas con confianza.

Cuando llegas a una persona, si ella sabe más no pasa nada, porque tú tienes la confianza de lo que has conseguido,

y te pones a disposición de aprender de ella.

Y, además, cuando razonas, te das cuenta de que no tienes la absoluta verdad, pero tienes mucho conocimiento y es tuyo.

Con confianza nos convertimos en personas propositivas, que notamos que nuestra confianza tiene un propósito, que es para algo, que está más allá de nosotros mismos.

Entonces, de una manera natural, se abre nuestra conciencia a si podemos o no podemos realizar ese propósito.

Entramos en un grado de conciencia súper especial: “yo puedo, pero igual no lo puedo todo”.

Nos damos cuenta de que esa confianza debe tener una medida que se llama conciencia.

(escrito y dibujado por un humano)

346 El contraste

Verás. Ayer estuve en la presentación del libro de mi amiga / socia (no sé si ese es el orden correcto) María Álvarez de Linera.

Y quedé muy impresionado con el contraste.

El libro habla de IA y talento, hasta aquí bien, la IA está en el candelero.

El contraste bien del lugar: la biblioteca del Ateneo de Madrid.

Unamuno nos observa severo desde un lienzo en la pared mientras pasamos a la sala de lectura principal.

Techo de cristal y vitrinas infinitas llenas de libros cubren cada centímetro de las altas paredes.

Es el perfecto reflejo de las ambiciones enciclopédicas de una época dorada de nuestra historia.

Y todo ese conocimiento, si alguien lo ha subido a la web, ¿lo tenemos en Chat GTP?

Pues yo creo que no.

Creo que las palabras seguramente estén, pero no el conocimiento, no la profundidad del pensamiento, no el talento incomparable de Lorca o Galdós.

Puede que la IA sepa mezclar las palabras, analizar de manera oscura los textos, resumir y extraer lo importante de cada libro.

Pero eso no es conocimiento.

Eso es mezclar palabras (y no sabemos muy bien cómo lo hace)

Es, una vez más, bajar al terreno de lo físico los pensamientos trascendentes de hombres y mujeres poseedores de una visión profunda y sentida del pensamiento de su época.

Seguimos comparando a las máquinas con las personas, a la creatividad con la mecánica, a los datos con el conocimiento…

Y creo que debemos empezar a diferenciarlos.

La burbuja de la IA se desinflará hasta alcanzar su tamaño adecuado, pero el pensamiento de Ortega seguirá deambulando por los magníficos pasillos del Ateneo.

(escrito y dibujado por un humano)

345 ¿Qué necesitas de mí?

Verás. No sé por qué, pero sigo dando vueltas a eso del amor.

Será porque las hojas de los árboles siguen cayendo…

El amor es un sentimiento incondicional, donde el otro es como es, en toda su dimensión, y para ti es válido.

Eso es amor.

Porque claro, amar al que se parece a ti es fácil; amar al que se parece al otro cuesta casi la vida.

O al revés amar al que se parece al otro te es más fácil, y amar al que se parece a ti no lo es tanto.

Me encantaría encontrar el sentido de por qué no somos capaces de amar a los demás como a nosotros mismos, y el principio del error puede ser que no entendamos lo que es realmente amor.

Y no entendamos que dentro de nosotros hemos aprendido (y digo aprendido porque no creo que haya maldad en las personas) a ver el mundo desde nuestros ojos, y lo que no está en nuestros ojos no es válido.

Y mucho más allá de eso, pienso que realmente nuestra exigencia de que el mundo sea como nuestro particular modo de ver las cosas hace que la vida sea difícil de vivir.

Todo lo que espetamos cada día: si hace ruido con la comida, si vas de prisa, si vas despacio, si limpias, si no limpias, si estás gordo, si estás delgado…

Tenemos un filtro en nuestros ojos de tal tamaño de crueldad que, o lo atajamos o el mundo no solamente será difícil para estar en él, si no que será imposible vivir en nuestra propia piel.

O encontramos dónde hemos perdido la partícula del amor y la instalamos otra vez en nuestro sistema, o seguiremos siendo un fraude de humanidad. 

Y somos un fraude cada vez que decimos a alguien que le amamos.

Porque ni siquiera nos planteamos qué necesita la persona a la que la estamos diciendo que la amamos.

¿Qué necesitas de mí? ¿Qué quieres de mí?

Si no necesitas nada de mí ¿qué necesitas que yo te pueda dar que sea realmente útil para ti?

No damos el tiempo que se necesita, ni la calidad de las palabras, ni la calidad del mensaje, ni la calidad de la presencia, nada, nada damos a los demás, que hable de que respetamos al otro, y por ende a nosotros mismos.

Entonces… yo no estoy diciendo que el amor a nosotros mismos no sea bueno, solo que igual ya está tan contaminado que ni siquiera es bueno.

(escrito y dibujado por un humano)

344 La fantasía de amar a otro

Verás. Paseo la mirada por el suelo pavimentado de hojas en este otoño tardío y me pregunto:

¿El amor también se cae?

Hemos conseguido considerar el amor como algo ajeno, extraño, que viene y que va.

Y quizá no nos damos cuenta de que el amor es algo concreto a lo que tenemos que acceder.

Imagínatelo como una sustancia que no se pierde nunca, que permanece continuamente.

Si sientes que se va es que era otra cosa.

Imagínate el amor humano, el amor a otra persona, no el amor al universo, el amor a la naturaleza… me refiero a algo tan cotidiano como:

te amo a ti; a ti que estas cerca.

El amor al otro necesita tolerancia, pero el amor a nosotros necesita auto aceptación.

Nacemos de una persona y dos personas que ya en sí mismas tienen una divergencia cuando nos miran a nosotros.

Miran nuestra apariencia física, si nos parecemos a uno o a otro, si somos niños o niñas… si cubrimos sus expectativas o no.

Así aprendemos a comportarnos cada vez que estamos con una persona: a compararla con nuestras expectativas.

Mi conclusión es que solo nos amamos a nosotros mismos y que todo lo demás pasa por nuestro filtro: nuestra crítica, nuestro desprecio y nuestra capacidad de destruir nuestro mundo.

Si piensas que hay un amor más grande que a ti mismo en algún lugar, estás equivocado.

Lo que si hay es una sumisión a la necesidad que tenemos del otro, que hace parecer que es amor, y eso si es verdad.

Y no es lo mismo amor que sumisión.

¿Qué hacemos con nuestros hijos cuando no cumplen nuestras expectativas?

Cuando cumplen 7 años dejan de ser personas para exigirles curricularmente.

Entran por la puerta y, si no hacen lo que nosotros queremos, les tenemos mártires todo el día.

Ni a los hijos, ni a las madres, ni a los padres, ni a los vecinos, queremos más a que nosotros mismos.

Pero nos adornamos de tal palabrería, que mientras que no profundicemos en este sentido, no entraremos verdaderamente en el hecho de por qué no somos capaces de amar totalmente y de forma incondicional.

(escrito y dibujado por un humano)

343 El gozo del proceso

Verás. Esto no va de la novela de Kafka, pero si va del gozo del proceso.

Ayer escribía sobre objetivos, y todo objetivo tiene un proceso, y el proceso tiene que ser para nosotros gozoso.

Necesitamos identificar que es lo que nos provoca gozo en la consecución del objetivo.

Podremos ir identificando qué forma de pensar, qué forma de sentir vamos a tener en relación con ello: quiero estar solo en el proceso, quiero estar con personas, etc.

No son los placeres sino los gozos lo que nos estabiliza.

Es importante verificar si estamos creyendo en el proceso.

Si al contarlo nos enternece, nos ilusiona, nos hace sonreír, nos hace movernos gratamente…

Si eres una persona práctica podrás plantearte un objetivo y moverte en él con facilidad.

Si eres una persona emocional puede que tengas conflictos al establecer objetivos y perseguir tus logros.

¿Por qué?

Seguramente no quieres caminar hacia la practicidad y prefieres estar en el disfrute, no en el gozo, y esto es perder el tiempo.

En cualquier caso, la pregunta crítica que deberíamos lanzar hacia nuestro objetivo es:

¿Para qué te quiero?

El “para qué” siempre nos trasciende, siempre va más allá.

Nos va a beneficiar a nosotros, a nuestro entorno más cercano, a nuestro siguiente entorno y desde ahí se hace un objetivo realizable.

Si un objetivo solamente sirve para nosotros, no será realizable, lo dejaremos a la mitad del camino, porque sentiremos que no hemos hecho nada.

Por ejemplo, quiero conseguir este objetivo para:

Para darme una estabilidad a mi y a mi familia,

para que realmente las personas que estén cerca de mi vean cómo se puede llegar a ser,

para ser un maestro de que las cosas se logran,

para tener una identidad y una expresión que va más allá de mis condicionantes,

para realmente ser una manifestación de lo que se puede llegar a hacer y para ser líder de mi destino.

(escrito y dibujado por un humano)

342 Lo que aprendí de los líquenes

Verás. He leído un artículo sobre el liquen y ha sido una clase maestra sobre la vida.

Porque lo líquenes saben muchas cosas de las que vamos aprendiendo con el tiempo.

Los líquenes son en parte algas y en parte hongos, con una pizca de bacterias: tres reinos de la vida en un solo organismo. (Simbiosis, una palabra que la deberíamos escribir siempre en mayúsculas)

Y no luchan por el dominio, sino que colaboran para convertirlos en una de las formas de vida más resistentes de la naturaleza.

Primera lección: las raíces están sobrevaloradas.

Ellos ni las tienen ni las necesitan.

Transforman la luz solar en azúcar, utilizando su parte vegetal para la fotosíntesis y su parte fúngica para desarrollar unas estructuras que les permiten adherirse a casi cualquier superficie extrayendo humedad y nutrientes del aire.

Lección dos: los líquenes no parasitan a los organismos sobre los que crecen, sino que solo los utilizan como sustrato y a menudo contribuyen a la salud general del ecosistema.

La tercera: Cuando las condiciones ambientales se vuelven adversas, los líquenes pueden detener su metabolismo durante meses, años e incluso décadas. Sobreviven en entornos radiactivos entrando en un estado de latencia.

Cuarta lección: No necesitan pareja para ser plenos.

Se reproducen asexualmente, dispersando diásporas que contienen un puñado de células de cada uno de sus reinos internos o simplemente desprendiéndose de fragmentos para desarrollarse en nuevos organismos.

Quinta: Dejan el mundo mejor de como lo encontraron.

Los líquenes enriquecen el suelo de los desiertos, estabilizan las dunas y transforman la piedra en tierra fértil a lo largo de su extenso ciclo vital.

Sexto aprendizaje: Tienen mucha paciencia con el transcurso de su vida.

Son de los seres vivos más antiguos de la Tierra y crecen a un ritmo pausado de menos de un milímetro por año.

Y, además de todo esto, son la vida que continua sobre la tumba de los muertos.

(escrito y dibujado por un humano)

341 Volver a pensar como un humano

Verás. Acabo de leer un artículo de Fernando Latienda que remata con una frase final impactante:

«Volver a pensar como un humano»

¿Hay otra forma?

Pues sí, dejar que la IA piense por ti, tome decisiones por ti… y arriesgue tu dinero por ti.

Yo no soy mucho de inversiones, pero me ha saltado este artículo y lo he leído.

Por lo visto no solo particulares sino grandes inversores llevan años utilizando la IA para tomar decisiones sobre en qué y cuándo invertir.

Parece fácil, pero por lo visto hay un riesgo con un nombre muy chulo:

«homogeneización algorítmica»

Básicamente quiere decir que esas herramientas de IA, que procesan millones de datos por segundo, leen informes como quien se corta las uñas y predicen las decisiones de los grandes directivos…

pues las está utilizando todo el mundo.

Conclusión: todos están tomando las mismas decisiones.

Hay un borreguismo inversor y por lo visto eso no es bueno ya que el mercado deja de ser diverso.

Las estrategias de todos son iguales y se pisan unos a otros ejecutando operaciones idénticas a la vez.

Se crean así grandes castillos de naipes que temblequean ante cualquier titular mal interpretado.

Aquí es donde llega la mejor parte del artículo, donde se revela la solución a este peligro en el componente humano.

En la intuición, en mirar donde las máquinas no miran, en el pensamiento a largo plazo, en tomarse el tiempo para pensar qué está pasando, en mantener la calma cuando todo entra en pánico…

Volver a la cultura de carne y hueso.

Cuando todos piensan como máquinas, volver, como termina Fernando, a pensar como humanos.

Escribo sobre esto, saliéndome de mi tiesto, porque lo veo aplicable a todos los campos, no solo a las inversiones.

(escrito y dibujado por un humano)

340 El objetivo que nos vertebra

Verás. Voy a seguir un poco más con el tema de los objetivos porque depositamos muchas ilusiones en ellos.

En la medida que nuestros objetivos no están alineados con la totalidad de nuestro sistema, lo que vamos consiguiendo es vivir fuera de nuestro éxito.

Y eso nos amarga la vida.

Pero si entendemos la realidad de nuestro propósito vital y trabajamos a su favor podremos lograr nuestro objetivo de una manera fácil y sin dolor.

No necesitamos golpearnos.

Necesitamos entender que un objetivo es algo que nos da vida, que nos da gozo, que además nos da más conocimientos y nos hace útiles.

Si nuestros objetivos van contra nosotros y parten de responsabilidades, compromisos alineados, dolor, de algo que nos mandan…

se convierten en claudicaciones de éxito y en un proceso doloroso y no podemos soñar con que funcionen.

Podemos transformar el mundo a través de objetivos que son nuestra quimera, no nuestra obligación, no nuestro dolor, o no nuestra amargura,

si no que al encontrar ese objetivo, lo notamos dentro, se pulsa nuestro sistema y decimos: “esto es lo que yo quiero”.

Desde ahí todo nuestro sistema va a funcionar, nos dará tanta fuerza y energía, tanto posicionamiento que va a ser imparable.

Es importante creer que nuestros objetivos, además de disfrutarlos siempre, nos llevarán a un lugar maravilloso.

Para ello es buenísimo hacer un ejercicio profundo de meditar cuál sería nuestro objetivo que realmente esté alineado con nuestro deseo de vivir,

con nuestro deseo de sentir,

con nuestro deseo de saber

y con nuestro deseo de realizar experiencias únicas, eso es lo que nos llevará a ese lugar maravilloso.

El objetivo vital nos permite sentir una fuerza que nos vertebra y nos dice: “esto es mío”.

(escrito y dibujado por un humano)