344 La fantasía de amar a otro

Verás. Paseo la mirada por el suelo pavimentado de hojas en este otoño tardío y me pregunto:

¿El amor también se cae?

Hemos conseguido considerar el amor como algo ajeno, extraño, que viene y que va.

Y quizá no nos damos cuenta de que el amor es algo concreto a lo que tenemos que acceder.

Imagínatelo como una sustancia que no se pierde nunca, que permanece continuamente.

Si sientes que se va es que era otra cosa.

Imagínate el amor humano, el amor a otra persona, no el amor al universo, el amor a la naturaleza… me refiero a algo tan cotidiano como:

te amo a ti; a ti que estas cerca.

El amor al otro necesita tolerancia, pero el amor a nosotros necesita auto aceptación.

Nacemos de una persona y dos personas que ya en sí mismas tienen una divergencia cuando nos miran a nosotros.

Miran nuestra apariencia física, si nos parecemos a uno o a otro, si somos niños o niñas… si cubrimos sus expectativas o no.

Así aprendemos a comportarnos cada vez que estamos con una persona: a compararla con nuestras expectativas.

Mi conclusión es que solo nos amamos a nosotros mismos y que todo lo demás pasa por nuestro filtro: nuestra crítica, nuestro desprecio y nuestra capacidad de destruir nuestro mundo.

Si piensas que hay un amor más grande que a ti mismo en algún lugar, estás equivocado.

Lo que si hay es una sumisión a la necesidad que tenemos del otro, que hace parecer que es amor, y eso si es verdad.

Y no es lo mismo amor que sumisión.

¿Qué hacemos con nuestros hijos cuando no cumplen nuestras expectativas?

Cuando cumplen 7 años dejan de ser personas para exigirles curricularmente.

Entran por la puerta y, si no hacen lo que nosotros queremos, les tenemos mártires todo el día.

Ni a los hijos, ni a las madres, ni a los padres, ni a los vecinos, queremos más a que nosotros mismos.

Pero nos adornamos de tal palabrería, que mientras que no profundicemos en este sentido, no entraremos verdaderamente en el hecho de por qué no somos capaces de amar totalmente y de forma incondicional.

(escrito y dibujado por un humano)

343 El gozo del proceso

Verás. Esto no va de la novela de Kafka, pero si va del gozo del proceso.

Ayer escribía sobre objetivos, y todo objetivo tiene un proceso, y el proceso tiene que ser para nosotros gozoso.

Necesitamos identificar que es lo que nos provoca gozo en la consecución del objetivo.

Podremos ir identificando qué forma de pensar, qué forma de sentir vamos a tener en relación con ello: quiero estar solo en el proceso, quiero estar con personas, etc.

No son los placeres sino los gozos lo que nos estabiliza.

Es importante verificar si estamos creyendo en el proceso.

Si al contarlo nos enternece, nos ilusiona, nos hace sonreír, nos hace movernos gratamente…

Si eres una persona práctica podrás plantearte un objetivo y moverte en él con facilidad.

Si eres una persona emocional puede que tengas conflictos al establecer objetivos y perseguir tus logros.

¿Por qué?

Seguramente no quieres caminar hacia la practicidad y prefieres estar en el disfrute, no en el gozo, y esto es perder el tiempo.

En cualquier caso, la pregunta crítica que deberíamos lanzar hacia nuestro objetivo es:

¿Para qué te quiero?

El “para qué” siempre nos trasciende, siempre va más allá.

Nos va a beneficiar a nosotros, a nuestro entorno más cercano, a nuestro siguiente entorno y desde ahí se hace un objetivo realizable.

Si un objetivo solamente sirve para nosotros, no será realizable, lo dejaremos a la mitad del camino, porque sentiremos que no hemos hecho nada.

Por ejemplo, quiero conseguir este objetivo para:

Para darme una estabilidad a mi y a mi familia,

para que realmente las personas que estén cerca de mi vean cómo se puede llegar a ser,

para ser un maestro de que las cosas se logran,

para tener una identidad y una expresión que va más allá de mis condicionantes,

para realmente ser una manifestación de lo que se puede llegar a hacer y para ser líder de mi destino.

(escrito y dibujado por un humano)

342 Lo que aprendí de los líquenes

Verás. He leído un artículo sobre el liquen y ha sido una clase maestra sobre la vida.

Porque lo líquenes saben muchas cosas de las que vamos aprendiendo con el tiempo.

Los líquenes son en parte algas y en parte hongos, con una pizca de bacterias: tres reinos de la vida en un solo organismo. (Simbiosis, una palabra que la deberíamos escribir siempre en mayúsculas)

Y no luchan por el dominio, sino que colaboran para convertirlos en una de las formas de vida más resistentes de la naturaleza.

Primera lección: las raíces están sobrevaloradas.

Ellos ni las tienen ni las necesitan.

Transforman la luz solar en azúcar, utilizando su parte vegetal para la fotosíntesis y su parte fúngica para desarrollar unas estructuras que les permiten adherirse a casi cualquier superficie extrayendo humedad y nutrientes del aire.

Lección dos: los líquenes no parasitan a los organismos sobre los que crecen, sino que solo los utilizan como sustrato y a menudo contribuyen a la salud general del ecosistema.

La tercera: Cuando las condiciones ambientales se vuelven adversas, los líquenes pueden detener su metabolismo durante meses, años e incluso décadas. Sobreviven en entornos radiactivos entrando en un estado de latencia.

Cuarta lección: No necesitan pareja para ser plenos.

Se reproducen asexualmente, dispersando diásporas que contienen un puñado de células de cada uno de sus reinos internos o simplemente desprendiéndose de fragmentos para desarrollarse en nuevos organismos.

Quinta: Dejan el mundo mejor de como lo encontraron.

Los líquenes enriquecen el suelo de los desiertos, estabilizan las dunas y transforman la piedra en tierra fértil a lo largo de su extenso ciclo vital.

Sexto aprendizaje: Tienen mucha paciencia con el transcurso de su vida.

Son de los seres vivos más antiguos de la Tierra y crecen a un ritmo pausado de menos de un milímetro por año.

Y, además de todo esto, son la vida que continua sobre la tumba de los muertos.

(escrito y dibujado por un humano)

341 Volver a pensar como un humano

Verás. Acabo de leer un artículo de Fernando Latienda que remata con una frase final impactante:

«Volver a pensar como un humano»

¿Hay otra forma?

Pues sí, dejar que la IA piense por ti, tome decisiones por ti… y arriesgue tu dinero por ti.

Yo no soy mucho de inversiones, pero me ha saltado este artículo y lo he leído.

Por lo visto no solo particulares sino grandes inversores llevan años utilizando la IA para tomar decisiones sobre en qué y cuándo invertir.

Parece fácil, pero por lo visto hay un riesgo con un nombre muy chulo:

«homogeneización algorítmica»

Básicamente quiere decir que esas herramientas de IA, que procesan millones de datos por segundo, leen informes como quien se corta las uñas y predicen las decisiones de los grandes directivos…

pues las está utilizando todo el mundo.

Conclusión: todos están tomando las mismas decisiones.

Hay un borreguismo inversor y por lo visto eso no es bueno ya que el mercado deja de ser diverso.

Las estrategias de todos son iguales y se pisan unos a otros ejecutando operaciones idénticas a la vez.

Se crean así grandes castillos de naipes que temblequean ante cualquier titular mal interpretado.

Aquí es donde llega la mejor parte del artículo, donde se revela la solución a este peligro en el componente humano.

En la intuición, en mirar donde las máquinas no miran, en el pensamiento a largo plazo, en tomarse el tiempo para pensar qué está pasando, en mantener la calma cuando todo entra en pánico…

Volver a la cultura de carne y hueso.

Cuando todos piensan como máquinas, volver, como termina Fernando, a pensar como humanos.

Escribo sobre esto, saliéndome de mi tiesto, porque lo veo aplicable a todos los campos, no solo a las inversiones.

(escrito y dibujado por un humano)

340 El objetivo que nos vertebra

Verás. Voy a seguir un poco más con el tema de los objetivos porque depositamos muchas ilusiones en ellos.

En la medida que nuestros objetivos no están alineados con la totalidad de nuestro sistema, lo que vamos consiguiendo es vivir fuera de nuestro éxito.

Y eso nos amarga la vida.

Pero si entendemos la realidad de nuestro propósito vital y trabajamos a su favor podremos lograr nuestro objetivo de una manera fácil y sin dolor.

No necesitamos golpearnos.

Necesitamos entender que un objetivo es algo que nos da vida, que nos da gozo, que además nos da más conocimientos y nos hace útiles.

Si nuestros objetivos van contra nosotros y parten de responsabilidades, compromisos alineados, dolor, de algo que nos mandan…

se convierten en claudicaciones de éxito y en un proceso doloroso y no podemos soñar con que funcionen.

Podemos transformar el mundo a través de objetivos que son nuestra quimera, no nuestra obligación, no nuestro dolor, o no nuestra amargura,

si no que al encontrar ese objetivo, lo notamos dentro, se pulsa nuestro sistema y decimos: “esto es lo que yo quiero”.

Desde ahí todo nuestro sistema va a funcionar, nos dará tanta fuerza y energía, tanto posicionamiento que va a ser imparable.

Es importante creer que nuestros objetivos, además de disfrutarlos siempre, nos llevarán a un lugar maravilloso.

Para ello es buenísimo hacer un ejercicio profundo de meditar cuál sería nuestro objetivo que realmente esté alineado con nuestro deseo de vivir,

con nuestro deseo de sentir,

con nuestro deseo de saber

y con nuestro deseo de realizar experiencias únicas, eso es lo que nos llevará a ese lugar maravilloso.

El objetivo vital nos permite sentir una fuerza que nos vertebra y nos dice: “esto es mío”.

(escrito y dibujado por un humano)

339 El objetivo y el espejo

Verás. Puede que te pase esto cuando vas a fijarte un objetivo.

Puede que pienses que fijar metas te resta libertad.

Puede que creas que el objetivo te condiciona y te hace vivir sujeto a un marcador que te controla cada vez que te sales de la zona prefijada de actuación.

También puede ser que pases el tiempo marcándote metas que te vienen impuestas por las expectativas de otros y a la mitad del camino claudicas.

Vivir implica reconocer nuestras necesidades e involucrarnos de manera proactiva en lograr aquello que necesitamos hacer realidad.

Plantearnos un objetivo nos da la posibilidad de contactar con la vida, con lo que necesitamos y que actualmente carecemos, pero que estamos dispuestos a trabajar para lograrlo.

Un objetivo es una quimera que quiero hacer realidad.

No puede plantearse conceptualmente.

Es necesario plantearlo físicamente y conseguirlo a través de la emoción, de la razón y de la mente.

El trabajo con un objetivo exige un movimiento interior que involucra y moviliza todo el sistema cerebral.

Es algo que surge del interior y es vital para que podamos conectar con la voluntad.

El contacto con la voluntad nos permite avanzar y ver qué se requiere para cumplirse sin que exista la posibilidad de que el objetivo se pierda en el tiempo.

El objetivo necesita ser consustancial a nuestro cuerpo, que nos vertebre.

En el plano físico implica llevarlo al cuerpo: podrá conseguirse porque somos capaces de sentirlo, vivirlo, respirarlo.

Necesita ser informativo y comprender datos exactos, fechas, logros, mediciones… de lo que queremos conseguir.

Cuando lo tengas, sitúate delante de un espejo y dilo en voz alta.

Si tu cuerpo se mantiene firme, tu voz clara y segura y tu mirada fija en tus ojos, hay muchas posibilidades de que tu grado de compromiso te permita alcanzarlo.

(escrito y dibujado por un humano)

338 IA y espiritualidad

Verás. Acabo de leer una muy interesante newsletter de Javier Martínez Aldanondo.

Y, como no podía ser de otra manera, va de IA.

Una vez más se compara a los seres humanos con la IA, y no solo en inteligencia.

Argumenta Javier que:

 «Los seres humanos estamos tejidos a partir de información. No somos solo materia orgánica sino procesos químicos y eléctricos regidos por instrucciones que evolucionan y se transmiten. El ADN codifica instrucciones y el cerebro aprende patrones para anticipar el mundo y toda esa información se materializa en un cuerpo»

Resumiendo, somos un almacén dinámico de información donde se alojan recuerdos, emociones, aprendizajes…

Claro, la IA, con toneladas de datos y una capacidad casi ilimitada de procesamiento, nos da sopas con honda.

Ante la tremenda goleada que nos va a dar la IA más pronto que tarde, Javier propone dos caminos:

  1. Impedir su avance con regulaciones y prohibiciones
  2. Prepararnos para cuando la IA sea autónoma y capaz de fijar sus objetivos, y ya no seriamos necesarios.

La pregunta en cabeza de muchos y con la tesis de que somos información, ¿qué va a impedir a la IA hacer lo que nosotros hacemos?

Pues… hay un campo del que no se habla mucho y es de la IA y la trascendencia, o lo espiritual, o la conciencia de ser…

Casi todos los artículos que comparan IA y personas lo hacen asumiendo que solo somos química y electricidad; cuerpo con emociones…

Básicamente plantean una lucha de carbono contra silicio.

Me parece injustamente desproporcionada la comparación.

Queda fuera nuestra esencia.

El vínculo, la compasión, la fe, la capacidad de perdonar, la conciencia, el significado de la existencia…

¿Puede esto surgir de procesos computacionales?

Lo que sí es cierto es que la IA refleja nuestra lucha con lo desconocido y evoca temores sobre el control y la comprensión.

(escrito y dibujado por un humano)

337 El peldaño de la ilusión

Verás. He observado que muchas de nuestras vidas giran alrededor del trabajo y de las relaciones.

Cuando somos pequeños la relación con nuestros padres o familia y cuando somos mayores la universidad, las relaciones de pareja, los amores y desamores.

Nuestra mente es monotemática y con muchos deseos de cubrir las necesidades más básicas adornadas de bienestar y gozo.

Y, sin embargo, no lo hacemos muy bien.

Veo a mi alrededor romperse cientos de parejas a la vez que se forman otras para volver a destruirse.

Es lo que una amiga llama el “rular” de las relaciones.

Pocas se mantienen con ilusión y aquellas que lo hacen, siendo un ejemplo por el respeto, no lo son tanto por la ilusión y la pasión.

Y en muchas de estas historias hay niños sufrientes y cierto desorden emocional en todo el sistema relacional.

La mayoría de los fracasos han tenido que ver con repeticiones de comportamiento familiar. (Ahí me incluyo con mis dos matrimonios)

Actitudes que nos resultaron muy desagradables o poco constructivas las hemos repetido una y otra vez sin comprensión ni respeto.

Y ¿por qué pasa esto?

Pienso que las personas comenzamos las relaciones antes de tiempo.

Cuando conocemos por primera vez a una persona y nos enamoramos nos suele cegar la euforia del momento.

Imagina que valoras la ilusión que sentiste por esa persona en una escalera de diez peldaños.

Deberíamos situarla en el primer escalón, ya que comenzamos con un profundo desconocimiento sobre el otro.

Sin embargo, solemos colocar la ilusión arriba del todo, en el escalón número diez.

Empezamos muy alto y así es lógico que lo único que podamos hacer sea bajar.

El día en el que ese otro no nos ha devuelto la llamada cuando esperábamos, comienza el descenso.

Nos pasa por haber situado la ilusión muy arriba cuando, en realidad, desconocíamos en gran medida a esa persona.

Si por el contrario nos encargamos de situar la ilusión y la euforia en el primer escalón, solo podrá subir y subir.

Aplica a las relaciones laborales

(escrito y dibujado por un humano)

336 Encontrar significado

Verás. Sería triste estar acostados en nuestro lecho de muerte y, mirando atrás en nuestra vida, tener la sensación de que no ha valido la pena.

Que, en realidad, hemos vivido en vano.

Ahora que nos preocupamos tanto por vivir 500 años, a mi lo que me preocupa es mirar por el retrovisor y ver el vacío.

Y debo darme cuenta de que la medida de una buena vida vivida nos es tanto lo que perdura en ella, sino en cómo se vivió.

Cuánta integridad, autenticidad, vitalidad creativa, motivación… llenaron esos días irrepetibles.

Porque quizá dejemos atrás algún libro, una casa en el campo, alguna espiral de ADN…

Pero, en palabras de Benedetti, solo cuando dejamos de reservarnos y comenzamos a entregarnos, es cuando realmente cobramos vida.

Todo lo demás se desvanece en el tiempo.

La entrega perdura.

Y tengo la sensación de que la brevedad de la vida hay que rellenarla con significado.

Puede que creamos que no lo hemos elegido, puede que no lo veamos, o puede que no le hagamos caso,

Pero todos ternemos un lugar específico en el mundo y, cuando lo ocupamos, la sensación de haber desaprovechado la vida desaparece.

Y creo que debemos esforzarnos por encontrar ese lugar.

Y para ello debemos trascender los valores de nuestra niñez, la rigidez de nuestra cultura y las normas de nuestra época.

No vale la experiencia ajena.

Debemos confiar en nosotros mismos y desarrollar un conocimiento interno de lo que nos vale y de lo que no.

Así, tendremos una percepción correcta de las cosas.

(escrito y dibujado por un humano)

335 La persona perfecta

Verás. Comía ayer con una de mis sobrinas y se quejaba con dolor de lo difícil que era encontrar pareja.

A sus 30 años estaba desilusionada porque no encontraba la persona perfecta para ella.

Y me doy cuenta de que todas las relaciones interpersonales están unidas a una misma necesidad:

Que sean longevas y positivas para todas las partes.

Entonces, ¿qué hace que no nos preparemos para una de las cuestiones más arriesgadas de nuestra vida, que no es otra que la elección de pareja?

Nuestra vida de pareja tiene un sentido específico cuando procede de un conocimiento y gestión emocional que reduzca el miedo a no ser queridos,

o a ser demasiado buscados,

o a cualquier otra cosa que nos repliegue y nos aleje de lo que más queremos,

de estar acompañados, de seguir unos pasos acompasados,

y sentir que la vida del otro y la nuestra tienen muchas cosas en común.

La soledad es imposible.

Puede ser muy anhelada a veces, odiada y repudiada otras, pero sea como fuere todos nosotros llevamos en nuestro ADN la necesidad de vivir al lado de otros.

Entonces, ¿por qué hay tantas dificultades para vivir juntos, permanecer fieles, sentir que somos parte de una gran estructura familiar…?

Y me/te pregunto:

¿qué sería de nuestra vida si tuviéramos una pareja para siempre?

¿Qué pasaría en nuestras vidas si nunca encontráramos pareja?

¿Cómo de diferente es nuestra vida cuando estamos con o sin pareja?

“Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta”.

Sam Keen.

(escrito y dibujado por un humano)