294 Vivir, habitar, morar

Verás. Hay importantes diferencias en estos términos, aunque a veces los usemos indistintamente.

Vivir es ocupar lo construido.

Viene de la cultura nómada, cuando permanecíamos poco tiempo en un mismo emplazamiento.

Era un vivir sin conciencia de un lugar determinado al que pertenecer.

O en el que permanecer; los animales y las estaciones nos impulsaban de un sitio para otro.

Habitar es un término un poco más sofisticado.

Es tomar conciencia de la importancia de lo que hemos ocupado.

La agricultura nos proporcionó ecosistemas ricos en alimentos y nos permitió asentarnos en el tiempo.

Aprendimos a construir el hábitat adecuado para nuestra supervivencia, convirtiendo así un espacio insustancial en uno personal.

Y la organización social se complicó un poco.

Y así, el habitar forma parte de nuestra esencia, de nuestro ser y de nuestra identidad.

Morar es habitar en el tiempo.

Aquí empieza la conciencia de hogar.

Una vez superadas las dificultades de supervivencia, buscamos disfrutar viviendo.

Encontramos un sentido más amplio y profundo a la vida y a los espacios que utilizamos para vivirla.

Y permaneciendo en el mismo lugar durante tiempo, los actos se convierten en hábitos.

Habitamos la casa y la revestimos de significados.

Es así como la hacemos reconocible, familiar…

Desde una posición subjetiva que te permite vivir tu intimidad.

¿Y tú?

¿Vives, habitas o moras?

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

293 El libro

Verás. Como sabes no vendo ni publicito lo que hago en estas newsletter, PERO esta semana es mi semana de la casa.

¿Por qué?

Porque a partir de hoy puedes comprar mi libro.

Así que la voy a llamar la semana Paco Umbral.

Pero no dejes de leer, que también aportaré valor, no solo venta.

Tú eres tu casa.

Este no es un libro de arquitectura.

O sí.

En todo caso, es más: una suerte de matrioska de madera que encierra otras más pequeñas en su interior.

Es un recorrido por las casas que hemos habitado y por las que nos habitan.

Desde el vientre de nuestra madre hasta la morada del Padre.

Es una llamada al autoconocimiento a través del escenario donde transcurren muchos años de nuestra existencia: el hogar.

A menudo utilizamos nuestras casas como un lienzo en blanco sobre el que hemos ido dibujando el devenir de la vida.

Este libro propone dar un paso atrás y contemplar la obra en su conjunto, los múltiples cuadros que hemos creado, para reflexionar y aprender sobre ellos, sobre nosotros.

Estas pinturas nos hablan de quiénes somos, de nuestra personalidad, gustos y recuerdos.

Igualmente, las casas afectan nuestro estado de ánimo, y su energía puede condicionar la salud.

El desorden, por ejemplo, no solo habla de nuestra personalidad; también merma nuestra motivación.

Las páginas del libro (que estás a punto de comprar je, je, je) contienen una reflexión sobre la conversación consciente e inconsciente que hemos mantenido con nuestras viviendas.

Lo puedes conseguir aquí:

(escrito y dibujado por un humano)

292 Liderar la vida

Verás. La conciencia de mi propósito respeta la conciencia de propósito de los demás.

La pregunta que me hacen: ¿Qué ocurre cuando mi propósito va en dirección contraria al de mi pareja? (o yo no tengo propósito, añado)

Cuando yo no tengo una conciencia propositiva lo que hago es invadir el propósito del otro.

O querer que el otro tenga mi mismo propósito.

Entonces, se establece una competición entre propósitos.

Lo que podemos hacer es sumar motivaciones, no restar.

Su motivación y mi motivación coinciden a ratos y a ratos no, pero cada una tiene un propósito firme.

Porque el compromiso es importante, y se va a producir cuando tengamos conciencia propositiva y motivada.

«Tengo la seguridad de que voy a poder liderar mi vida esté donde esté»

Donde estemos claudicando en este camino es donde vamos a fallar cuando tengamos a una persona.

Si lo que me sucede es que no tengo una motivación mía propositiva voy a fallar en mi conciencia.

Voy a caer en la desmotivación y en el aburrimiento, ya que no voy hacia ningún sitio.

El compromiso profundo con nuestros valores, con nuestras creencias y con nuestra motivación, nos puede llevar a tener seguridad y a liderar nuestra vida.

No hay nada más nutriente que estar con alguien que confía en sí mismo.

No hay nada más fortalecedor que alguien que te tiene empatía y acepta tu diversidad.

Tampoco hay nada más hermoso que estar con una persona que tiene una motivación y que además respeta su motivación independientemente de que a nosotros nos guste o no nos guste.

Si hay algo que nos pueda atraer es una persona que lidera su vida.

Y la vida sólo tiene sentido cuando somos capaces de experimentarla con total intensidad en nosotros mismos, ajenos a lo que nos rodea, sin abandonarnos en el otro, aunque entregándonos en cuerpo y alma a la experiencia amorosa.

Quizá este matiz de entregarse sin perderse sea el más complicado en una relación de amor.

(escrito y dibujado por un humano)

291 El primer problema

Verás. Voy a dar una vuelta más a esto de la pareja, por dos motivos:

Porque quiero que se entienda bien que esto no va solo de parejas sentimentales, también aplica a dos socios de una empresa (por ejemplo)

Y también porque la entrada de ayer tuvo mucho éxito. (quizá aquí debería poner ese emoticono de la cara guiñando un ojo, pero me resisto a abandonar la limpieza austera del solo texto)

El caso es que tenemos tres áreas indicativas de que la pareja puede funcionar:

Cómo me llevo conmigo, cómo me llevo con los demás que no son mi pareja…

y cómo me llevo con mi pareja.

Si no funciono en el yo, no voy a funcionar nunca en las relaciones.

Si yo no me amo, cuando me encuentre con los demás empezaré a proyectar en los demás mi desacuerdo conmigo.

Y cuando encuentre una pareja buscaré que ella complete lo que yo no tengo.

Después de verme a mí y considerarme una persona plena, cuando me encuentre con grupos, aceptaré la diversidad de los demás y tendré en cuenta que esa diversidad me está sumando.

Así mi estado pleno convivirá con otros estados plenos.

Pero cuando me encuentro en un estado de desamor conmigo, en el momento que me junto con los demás, lo que hago es empezar a criticar.

Y entonces me doy cuenta de que lo que estoy buscando es a alguien que pueda tapar mis dificultades.

Y ese puede ser, por ejemplo, el socio que ahora quiere abandonar la pareja.

Pues puede que me salgan sarpullidos por la piel.

Y suele ser por culpar al otro y acumular odio.

Si no quieres hacer eso, lo mejor es empezar a trabajar con el yo personal.

Y analizar nuestra autoridad en la relación.

Si tenemos un problema con nuestra autoridad personal,

cuando nos encontramos con una persona no vamos a ser alguien que se relaciona de igual a igual

y vamos a empezar a tener el primer problema.

(escrito y dibujado por un humano)

290 Amor y desamor

Verás. Hay millones de líneas escritas, miles de películas rodadas, cientos de obras de teatro escenificadas… sobre el amor y el desamor

Y todavía no lo hemos resuelto.

En ningún texto encontramos resuelta la causa.

Encontramos culpables (siempre el otro) pero no la causa real.

Y eso es algo inquietante ¿no?

Cada uno soñamos con una relación que mantenga la quimera del eternamente juntos.

Pero las horas de amor imperecedero son cada día menores.

Nos quedamos solos, cambiamos de pareja continuamente, convivimos como grandes amigos, pero no como enamorados…

¿Qué agotó el amor?

Quizá nos falla la confianza, y perdemos nuestra autoridad ante el otro, y eso nos desdibuja y nos anula.

O rechazamos los retos de la diversidad y nos confabulamos contra la diferencia que presenta la relación día a día.

También puede ser que la comunicación se torne tediosa.

Tal vez no estamos seguros de ser amados, y el miedo a la ruptura y a la incertidumbre nos lleva a hipotecar nuestro yo.

Y, con la edad, cuento con muchas notas de desamor  y desencuentro en mi tintero.

Pienso que, en realidad, no vemos nada tal como es.

Aprendo que todo está soportado por un pasado que no podemos modificar.

Sin embargo, sí podemos optimizar la vida en el presente.

Aprendiendo a darle realidad a lo que la tiene, que en suma es lo único que podemos variar, no lo que ha sucedido, y mucho menos lo que sucederá.

Una vida en presente, escribiendo con la tinta de la novedad y lo inédito.

Y vivenciando este presente tal y como es, parando el deseo de convertirlo en único.

Entendiéndolo tal como es.

Y nada empañará lo original.

(escrito y dibujado por un humano)

289 Percepciones erróneas

Verás. Esto no es otra entrada más sobre escucha activa. Esto va de escuchar con otros sentidos.

Puede ser que veamos a otro haciendo algo.

Tomando una acción concreta… y es algo que nos hace daño.

Y no escuchamos los motivos invisibles que puede haber tras esa acción.

La valoramos desde nuestro mapa, desde nuestro mundo, desde lo que habríamos hecho nosotros.

E ignoramos la historia invisible que podría cambiar nuestra percepción.

Escribe Thich Nhat Hanh, que muchos de nuestros sufrimientos vienen de nuestras percepciones.

Y que cuando hacemos el esfuerzo de escuchar y oír la otra parte de la historia, crece nuestra comprensión y disminuye nuestro dolor.

¿Por qué no pensamos que las imágenes que tenemos en la cabeza, lo que creemos que ocurrió, puede que no sean precisas?

¿Por qué no le decimos a quien creemos que nos ha dañado que estamos sufriendo

y que sabemos que nuestro sufrimiento puede provenir de nuestra propia percepción errónea?

Eso sería pedir ayuda, en vez de acusar.

La última pregunta es la que tiene una respuesta más difícil:

¿Por qué no escuchamos atentamente la respuesta del otro, para comprender verdaderamente e intentar corregir nuestra percepción?

Porque es más que probable que nos demos cuenta de que hemos sido víctimas de nuestras percepciones erróneas.

Y es probable que la otra persona también lo haya sido.

(escrito y dibujado por un humano)

288 La liberación

Verás. Hay algo que nos cuesta mucho. Muchísimo. Y sin embargo lo seguimos haciendo.

Lo que nos resulta difícil es olvidar, de forma intencionada y liberadora, el daño que otro nos ha hecho.

(y si nos resulta difícil a nosotros, imagínate a nivel de naciones, etnias… los judíos no olvidan y los palestinos no olvidarán)

Olvidar, pero de una forma liberadora, totalmente entregada.

Qué poco capaz me encuentro de, ante una ofensa, plantearme que es ignorancia y que no me han querido hacer daño.

Nos cuesta aceptar la envidia, la agresión, el abandono, la ruina, sintiendo que son pruebas de vida.

En el fondo es todo un trabajo de liberarnos del odio. ¿Por qué cuesta tanto?

Como decía Churchill, odiar es como tomar veneno y esperar que se muera el otro.

El odio es un gran paralizador del crecimiento personal y de nuestro desarrollo como personas.

Nos detenemos porque no sabemos perdonar.

Y el perdón es la resurrección absoluta a cualquier situación.

De alguna manera, todo lo que necesitamos para nuestro desarrollo en esta vida nos viene dado.

Otra cosa es que queramos más de lo que necesitamos o que creamos que necesitamos cosas que, en realidad, no nos aportan nada al camino.

A veces pienso que, en realidad, es porque nos sentimos dios.

Dios en un reino equivocado, donde no permitimos que alguien no nos ame, no permitimos que nos abandonen…

No tengo poder, porque me lo quitan; no tengo prestigio, porque no me aceptan; mis conocimientos no son válidos, porque el otro tiene la razón; no me puedo expresar, porque me bloqueo…

En realidad, no tengo libertad porque los demás no me dan la libertad, me poseen, no me dejan hacer lo que yo quiero.

Y les odiamos.

Estamos esperando algo de los demás que ni siquiera sabemos cómo entregarlo nosotros.

Cómo darle la libertad al otro para lo que el otro necesita, cómo permitirle que sea libre.

Lo único que al hombre le domina y le sitúa en una actitud de carencia es pensar que él se merece las cosas y su compañero de filas no.

(escrito y dibujado por un humano)

287 Subir de cerebro

Verás. Voy paseando por el parque (ya sabes, eso del perro) y me fijo en una chica que llora solitaria en un banco.

Con el móvil pegado a la cara por la que resbalan gruesas lágrimas.

Me entretengo un poco para que acabe su llamada y dudo si acercarme a ella o no.

Ya tengo una edad como para que piense que quiero ligar, y la perrita me protege de que piense que soy un pervertido.

Pero dudo si entrometerme en su vida o no.

Y mientras pasa el tiempo, reflexiono sobre lo que son las emociones.

Por un lado, están las sensaciones: cuando necesitamos tocar, oler…cuando los sentidos son los que nos manejan.

También están las emociones: cuando nos manejan las percepciones.

Por último, los sentimientos: cuando pensamos los sentimientos.

Esta chica se siente desbordada porque percibe sensaciones que no sabe manejar.

Y esas emociones están conectadas a cosas que no son reales.

«A lo mejor le está dejando su novio» puede que estés pensando.

A lo mejor… pero eso no es real, es una percepción. Nadie te puede dejar porque nadie nunca te tuvo.

Y hay que recurrir a los sentimientos, no a las emociones.

Los primeros construyen, se puede razonar con ellos; los segundos te desbordan.

Detengo mis pensamientos ya que estoy enjuiciando, asumiendo que está llorando por A o por B.

Entonces, la desmaterializo y pienso en su cerebro.

Un cerebro límbico desbordado. Quiere decir que está pendiente de ella.

Al estar desbordado, no pasa la información al cerebro Neocortical, que es el que la ayudaría, con un pensamiento racional, a salir de ese mundo tan emocional que la puede.

En estas situaciones normalmente nos acercamos a la persona y le preguntamos: ¿qué te pasa?

Con eso solo conseguiría sumergirla aún más en sus dolorosas emociones.

No me acerco, pero si lo hiciera, le preguntaría:

¿Para qué necesitas lo que te pasa?

Eso la llevaría inmediatamente al cerebro Neocortical a buscar soluciones y aprendizajes entendiendo, con una sola pregunta, que hay una causa detrás del efecto en el que está atascada.

Y esa causa es para hacerla crecer.

(escrito y dibujado por un humano)

286 Tú y el otro tú

Verás. A lo mejor te has preguntado alguna vez ¿quién eres?

A lo mejor todavía dudas.

Y esa duda suele ser entre la luz y la oscuridad. Entre nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Las fortalezas son intrínsecas. Las oportunidades son externas.

Todo lo que es oscuro tiene que ver con las debilidades nuestras y con las amenazas que existen fuera.

Somos un todo y en ese todo mostramos las dos partes.

Aquello que se muestra como luz esconde sus limitaciones internas.

Si somos conscientes de que el mundo son luces y sombras, tanto para aprender como para enseñar, nos va a ser más fácil acceder a ello permanentemente.

Lo que sí tengo claro es que el mundo de posibilidades y oportunidades siempre surge desde la parte luminosa.

Y los miedos siempre surgen de la oscuridad.

A lo mejor de niño no eras consciente de tener oportunidades y fortalezas, y pensabas que estaban fuera de ti.

Pero esa época ya pasó.

Ya puedes plantearte que las fortalezas son tuyas, así como lo son las debilidades.

Sobre todo, a partir de los 36 años, ya tienes el paradigma completo: como era tu familia, como eran tus relaciones de joven…

y ahí puedes tomar unas medidas claras de transformación.

Es en esta edad cuando hacemos (o deberíamos hacer; o deberíamos haber hecho) una intervención profunda de cambio.

Y hay una maduración que es imprescindible: la de las relaciones humanas.

Donde más dificultades tenemos es en su inmadurez, en la parte emocional, en la relación con los demás, en las expectativas de relación.

(escrito y dibujado por un humano)

285 El dragón interior

Verás. Por aclamación popular voy a dar una vuelta de tuerca a los contraideales.

Son una suerte de dragón interior que nos van consumiendo, y aprender a controlarlos depende de nosotros mismo.

La mayor parte de las cosas que hacemos es porque las queremos hacer y eso incluye no sólo conductas positivas, sino también destructivas.

Quien despilfarra, quien se droga, quien come hasta convertirse en un obeso mórbido…

Muchas de estas personas no dejan lo que les destruye porque en el fondo no quieren.

Por lo tanto, es inútil ir contra esas conductas, porque un alto porcentaje de esas personas no desean, en el fondo, cambiar nada. 

Y lo mejor que podemos hacer es mostrarnos tolerantes. Esas personas, si en algún momento lo desean, podrán cambiar lo que les destruye.

Porque detrás del contraideal hay un profundo deseo de libertad.

De ser libres de aquello que nuestros progenitores nos han impuesto, y que además nosotros hemos aprendido.

Nos guste o no, ellos son nuestros modelos y lo que somos se lo debemos.

no es extraño que cuanto más rígida sea una madre más disoluto se puede convertir su hijo,

que cuanta más pureza haya en la casa más perversión puede aparecer,

que cuanto más paciencia aparezca, muchísima más tensión y un largo etcétera.

Los ideales y los contraideales son la causa de muchas de las malas relaciones de trabajo.

Y no tienen que ver con lo que hacemos, sino con lo que somos.

Están antes de la acción, y no son creencias, pues las creencias se pueden modificar.

Los ideales es lo que somos; las creencias son lo que creemos.

Las creencias mutan; podemos discutirlas y argumentar a favor o en contra.

Los ideales permanecen inalterables.

Ambos se generan en la familia y, si no los trabajamos, se reproducirán en la familia que formemos.

(escrito y dibujado por u humano)