Verás. Cuando seamos capaces de ver la realidad, seremos capaces de manejar los sentidos.
Ya sé que parece que debería ser al revés: cuando manejemos los sentidos, veremos la realidad…
Sin embargo, el manejo de los sentidos es el primer problema que tenemos en la vida emocional.
Lo primero que hacen las emociones es tocarnos todos los sentidos, y si no hemos aprendido a vivir la realidad, no podremos manejarlos y se desbordarán.
Por ejemplo, si no hemos aceptado bien la diversidad, no sabremos relacionarnos bien con la piel del otro, y empezaremos a sentir que la piel del otro igual no funciona.
Casi nadie tenemos bien la autorregulación y ésta es la causa del máximo placer y el máximo displacer.
Por ejemplo: ¡cómo huele este vino!
ya todos los sentidos están, las papilas gustativas, los oídos notan la caída de las gotas en la copa…
Y de pronto, sin beberlo, tenemos el disfrute de todo el vino.
Y de pronto viene la gestión emocional y dice: “no, en este momento este vino no va a venir bien” y se va.
El placer de los instintos nos lleva a perder el gozo de la alimentación.
Casi todos pensamos que las emociones son las que nos desbordan, pensamos que estamos muy emotivos, pero si no hay un sentido que se desborda, no hay una emoción que se desborda.
Si somos capaces de manejar los sentidos, las emociones se desbordarán muchos menos.
Debemos descubrir qué sentido es el que busca el placer y a qué sentido le gusta el gozo.
El placer queremos que sea de inmediato, que provoque inmediatez, y el gozo se permite el proceso para vivirlo.
(escrito y dibujado por un humano)
