Verás. Lo único que podemos ser es lo que somos y de ahí abrirnos a lo que queremos ser cada día.
Si te consideras una persona especial estarás trabajando para la sociedad.
Si te siente uno, empezarás a construir la felicidad interior.
Cualquier persona que tienes cerca es un modelo para poder caminar.
En lugar de compararte, piensa: aquí tengo trabajo que hacer.
Porque, en realidad, lo que nos separa de los demás nos hace perder la paz.
Cuando comparamos con el cuerpo tenemos miedo a no ser personas con poder.
Cuando no podemos expresar nuestras emociones que no son buenas, ira enfado… rechazamos y nos convertimos en personas duras o demasiado blandas.
Cuando nuestro conflicto está con la inteligencia, perdemos la motivación al sentimos torpes.
Si una persona es lenta para hablar, démosle tiempo y fortalécela.
Lo que podemos hacer es buscar modelos de los que aprender.
Y el modelo perfecto puede ser la pareja…
Por ejemplo, si mi pareja se expresa, aprender yo a expresarme.
Si es alegre, preguntarle de dónde nace esa alegría.
Ten en cuenta que se aprende de aquello que no se critica.
Haz el aprendizaje de tu pareja, de lo que te hace falta, y así rompe la especialidad incorporándolo en ti.
Así serás capaz de ver la diferencia en la percepción y la igualdad en la realidad.
Cuando no podemos ir a un sitio, lo descartamos y atacamos.
Se puede cambiar eso: mira a la otra persona rica, y mírate rico.
(escrito y dibujado por un humano)
