Verás. Hay un dragón limitador que nos está parando totalmente, que nos frena la escucha maravillosa de lo demás.
El entramado del inconsciente complejo es un laberinto para que no accedas a él.
Para que no te encuentres con un proceso donde, en algún momento, puedas verlo.
Y lo que hacemos es proyectar en las personas que tenemos fuera esas realidades que no nos permitimos ver en nosotros.
Empezamos a ser extremistas con la gente que miente, extremistas con la gente que roba, extremistas con la gente que no se integra…
empezamos a ser tremendamente díscolos y negativos con la gente que nos muestra aquello que tenemos guardado.
Empezamos a no poder verlo en películas, no poder verlo en gente…
empezamos a aislarnos de grupos: “es que este grupo hace no se qué”
Todo lo que está abajo se proyecta arriba en: “no puedo”
No puedo con esto, no puedo con aquello…
Cuantos mas hay de “no puedo” ahí arriba, mas “no puedo” bajan.
El día que hay una oferta de una boda, o de un trabajo, aparece idílicamente un “si puedo” y emerge lo que está abajo de tal forma que empezamos un camino de “puedo con esto” “yo valgo para esto” “voy a aprender esto” …
Y vamos pillándonos poco a poco, y sin darnos cuenta volvemos a caer en “no puedo”
Parecía que habíamos avanzado mucho y volvemos al “no puedo”
Habíamos conseguido hablar y volvemos al “no puedo”
Además, las personas nos dicen que no trabajamos, que no hicimos, que no nos comprometimos, que fuimos muy sumisos, que no nos puede funcionar, que protestamos mucho…
las personas nos mandan mensajes de mil maneras.
Hasta que te lleva al momento en el que decides si tu dragón lo quieres vencer o no.
Si lo quieres vencer es que has entendido tu compromiso de vida y para qué eres útil para los demás.
Si no es así comenzarás a volver otra vez al punto de inicio.
Esta es toda nuestra vida, para adelante y para atrás, hasta que coges el testigo y ya no das ni un paso para atrás.
(escrito y dibujado por un humano)
