372 IA y la maldad

Verás. Entre los años 50 a 80 del pasado siglo teníamos miedo a los robots.

Ahí estaba el amotinado HAL de 2001: Una odisea del espacio, y muchas otras películas que describían el ordenador enloquecido.

Los enormes ordenadores centrales de aquella época infundían miedo por si llegaban a ser más inteligentes que nosotros, y se rebelaran tomando el control del mundo.

Había una idea implícita que nos hacía unir la inteligencia con la maldad, como si fuera una parte de su propia esencia.

Quizá proyectábamos nuestra capacidad humana para obrar el mal.

Es un tema que se ve en nuestra tradición cultural.

Desde el Golem que se vuelve violento, hasta el Aprendiz de brujo o el inocente Pinocho.

75 años más tarde hemos perdido ese miedo.

Tenemos otro: que nos quiten el puesto de trabajo.

Sin embargo, los ordenadores de ahora, unidos entre sí por una red mundial, disponen de la capacidad para obrar el mal como nunca antes habían tenido.

Y, sin embargo, no nos dan miedo.

Solo tememos el impredecible caos que pueden generar a través de la maldad humana en forma de hacker que nos limpie la cuenta del banco o que colapse las líneas del Metro.

Quizá no tenemos este miedo porque entendemos que la maldad no nace de las máquinas, que tiene que ser programada por un humano.

Su software no mutará de forma clandestina para rebelarse contra nosotros.

Pero es que ahora hay un nuevo elemento en juego: la Inteligencia Artificial.

Los sistemas LLS (tipo avanzado de IA entrenado con enormes cantidades de texto para comprende, generar y procesar el lenguaje humano) son la base que permite responder preguntas, resumir, crear contenido… y son la base de los modelos como GPT, Gemini…

¿Qué pasaría si los datos de entrenamiento que se utilizan en vez de provenir de la web abierta provinieran de la “dark web”?

Disto mucho de ser un experto y a lo mejor estoy diciendo una tontería, pero ¿qué pasaría?

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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