Verás. Pienso que los deseos y las expectativas son lo que nos separa de los demás.
Los deseos porque impulsan la comparación: ser los mejores, los más aceptados, los más exitosos…
Y las comparaciones no son nada win – win. Alguien siempre pierde.
Por otro lado, las expectativas en relación con los demás son que queremos que nos vean perfectos y, sin embargo, nosotros no vemos perfecto al otro.
Todos hemos tenido caminos diferentes, así que debería ser normal que pensemos de forma diferente. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar el pensamiento de otros?
Imagínate una pareja (cualquiera, la tuya, por ejemplo).
Van a caminar juntos, sin darse cuenta de que ella hizo un camino que es suyo y él hizo un camino que es suyo.
Ella tiene recuerdos de otras parejas y él también.
Cuando se dan la mano para caminar tienen que plantearse los caminos juntos, no que uno de los dos quiera cambiar la experiencia pasada.
El deseo que tiene ella o él de que el otro sea como ella o él, es para no cambiar.
Y deberían cambiar desde lo que vieron el primer día: que ella tiene una luz y una sonrisa y él es acogedor y tierno.
En las relaciones humanas tenemos un recorrido hecho, todo lo negativo es nuestro y lo positivo es lo que vimos el primer día,
y cuando nos encontramos debemos respetar las experiencias y crecer desde lo que vimos, rompiendo las expectativas de que el otro sea como queremos.
Con el cuerpo tenemos deseos de poder, de poseer… pero antes pasamos por un cuerpo emocional
Nuestro padre y madre nos han dado algo positivo, pero tenemos algo negativo para superar.
Hemos decidido que el uno es bueno y el otro es malo, y nos cuesta ver lo positivo de ambos.
Nuestros padres tienen algo positivo en lo que es nuestro y algo negativo en lo que es suyo.
Buscarlo es el mejor ejercicio que podemos hacer con la familia.
Nuestros padres se encontraron y vieron algo maravilloso el uno en el otro, aunque luego se haya roto.
Ten en mente que tu concepción ha sido partícipe de algo muy bello de ambos.
(escrito y dibujado por un humano)
