Verás. Autoestima y confianza no es lo mismo. No.
Imagínate una persona que tiene un tipo de autoestima que sin embargo no ha llegado a comprobar.
Puede que solo la llegue a mantener en su hacer, en su sentir o en su pensar, pero la tiene.
Y, de pronto, da la vuelta y se encuentra con su padre, y se convierte en un pingajo.
O con su madre.
Sin embargo, donde tienes confianza ni padre ni madre, ni vecino, ni nadie te afecta.
Funcionas, lo expresarás o no, pero te encuentras bien.
La confianza es un estado de salud, y la autoestima es un estado de enfermedad.
Porque la autoestima es un estado donde el otro te quita y te pone, es un estado de carencia.
Si estás en la autoestima, necesitas la aprobación del exterior porque compites, en la confianza no, ese es el tema.
La confianza da una tranquilidad absoluta al cerebro, da felicidad, mientras que la autoestima no.
La autoestima está todo el rato midiendo y el cuerpo está inquieto.
Hay que quitar el concepto de que podemos destruir la confianza de las personas, lo que podemos hacer es que esa persona no acceda a ella, porque le has quitado el acceso.
Pero la confianza está ahí.
Notas la confianza porque la voz y la mirada son auténticas y porque cuando razonas no necesitas buscar artilugios, conectas las cosas con rapidez y las dices.
Todos somos líderes en potencia.
Pero,
toda persona que expresa y no escucha, es una persona que no es líder.
Toda persona que decide sin reflexión no es líder.
Toda persona que reflexiona y no decide no es líder.
Ésta es la medición del liderazgo, del liderazgo supremo.
(escrito y dibujado por un humano)
