Verás. Tú, y todo el mundo, tenemos que posicionarnos en la realidad.
Posicionarnos en que hay algo que ya hacemos muy bien, que pensamos bien, y que sentimos bien.
Y que eso que hacemos bien tiene un propósito importante.
Pero ese propósito no puede estar por encima de nuestras posibilidades.
Debemos tomar conciencia de lo que podemos y de lo que no podemos.
Porque cuando vamos más allá tenemos un problema.
Debemos comprometernos con lo que podemos, y ese compromiso nos va a llevar, de una manera natural, a entregarlo.
Entonces nos daremos cuenta de que estamos al servicio.
Cuando encuentres a personas que son capaces de dar su vida sin ninguna queja a un proyecto, es porque han entrado en una confianza suprema sobre su potencial.
Hay una cosa que no puedes hacer cuando metes en el saco de la confianza algo: no puedes no entregarlo.
La ley de la atracción, la ley de la vida, es que lo que tú ya has conseguido y es tuyo, lo es para dárselo a los demás, nunca para retenerlo.
Todos tenemos algo en lo que confiamos plenamente.
Lo que puede ocurrir es que todavía no hemos marcado el propósito.
Lo importante es que el propósito esté medido por la conciencia.
No se trata de que puedas ayudar a 500 personas con discapacidad y llevarlas por la calle a que lo pasen bien.
No se trata de eso, si no de que tú tomes conciencia y de que el compromiso vaya siempre en consonancia con el propósito y la conciencia, para que nunca des más de lo que puedes.
Ni tampoco cierres la puerta a recibir algo que te quieren dar.
(escrito y dibujado por un humano)
