Verás. No sé por qué, pero sigo dando vueltas a eso del amor.
Será porque las hojas de los árboles siguen cayendo…
El amor es un sentimiento incondicional, donde el otro es como es, en toda su dimensión, y para ti es válido.
Eso es amor.
Porque claro, amar al que se parece a ti es fácil; amar al que se parece al otro cuesta casi la vida.
O al revés amar al que se parece al otro te es más fácil, y amar al que se parece a ti no lo es tanto.
Me encantaría encontrar el sentido de por qué no somos capaces de amar a los demás como a nosotros mismos, y el principio del error puede ser que no entendamos lo que es realmente amor.
Y no entendamos que dentro de nosotros hemos aprendido (y digo aprendido porque no creo que haya maldad en las personas) a ver el mundo desde nuestros ojos, y lo que no está en nuestros ojos no es válido.
Y mucho más allá de eso, pienso que realmente nuestra exigencia de que el mundo sea como nuestro particular modo de ver las cosas hace que la vida sea difícil de vivir.
Todo lo que espetamos cada día: si hace ruido con la comida, si vas de prisa, si vas despacio, si limpias, si no limpias, si estás gordo, si estás delgado…
Tenemos un filtro en nuestros ojos de tal tamaño de crueldad que, o lo atajamos o el mundo no solamente será difícil para estar en él, si no que será imposible vivir en nuestra propia piel.
O encontramos dónde hemos perdido la partícula del amor y la instalamos otra vez en nuestro sistema, o seguiremos siendo un fraude de humanidad.
Y somos un fraude cada vez que decimos a alguien que le amamos.
Porque ni siquiera nos planteamos qué necesita la persona a la que la estamos diciendo que la amamos.
¿Qué necesitas de mí? ¿Qué quieres de mí?
Si no necesitas nada de mí ¿qué necesitas que yo te pueda dar que sea realmente útil para ti?
No damos el tiempo que se necesita, ni la calidad de las palabras, ni la calidad del mensaje, ni la calidad de la presencia, nada, nada damos a los demás, que hable de que respetamos al otro, y por ende a nosotros mismos.
Entonces… yo no estoy diciendo que el amor a nosotros mismos no sea bueno, solo que igual ya está tan contaminado que ni siquiera es bueno.
(escrito y dibujado por un humano)
