342 Lo que aprendí de los líquenes

Verás. He leído un artículo sobre el liquen y ha sido una clase maestra sobre la vida.

Porque lo líquenes saben muchas cosas de las que vamos aprendiendo con el tiempo.

Los líquenes son en parte algas y en parte hongos, con una pizca de bacterias: tres reinos de la vida en un solo organismo. (Simbiosis, una palabra que la deberíamos escribir siempre en mayúsculas)

Y no luchan por el dominio, sino que colaboran para convertirlos en una de las formas de vida más resistentes de la naturaleza.

Primera lección: las raíces están sobrevaloradas.

Ellos ni las tienen ni las necesitan.

Transforman la luz solar en azúcar, utilizando su parte vegetal para la fotosíntesis y su parte fúngica para desarrollar unas estructuras que les permiten adherirse a casi cualquier superficie extrayendo humedad y nutrientes del aire.

Lección dos: los líquenes no parasitan a los organismos sobre los que crecen, sino que solo los utilizan como sustrato y a menudo contribuyen a la salud general del ecosistema.

La tercera: Cuando las condiciones ambientales se vuelven adversas, los líquenes pueden detener su metabolismo durante meses, años e incluso décadas. Sobreviven en entornos radiactivos entrando en un estado de latencia.

Cuarta lección: No necesitan pareja para ser plenos.

Se reproducen asexualmente, dispersando diásporas que contienen un puñado de células de cada uno de sus reinos internos o simplemente desprendiéndose de fragmentos para desarrollarse en nuevos organismos.

Quinta: Dejan el mundo mejor de como lo encontraron.

Los líquenes enriquecen el suelo de los desiertos, estabilizan las dunas y transforman la piedra en tierra fértil a lo largo de su extenso ciclo vital.

Sexto aprendizaje: Tienen mucha paciencia con el transcurso de su vida.

Son de los seres vivos más antiguos de la Tierra y crecen a un ritmo pausado de menos de un milímetro por año.

Y, además de todo esto, son la vida que continua sobre la tumba de los muertos.

(escrito y dibujado por un humano)

Avatar de Desconocido

Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Deja un comentario