Verás. Voy a seguir un poco más con el tema de los objetivos porque depositamos muchas ilusiones en ellos.
En la medida que nuestros objetivos no están alineados con la totalidad de nuestro sistema, lo que vamos consiguiendo es vivir fuera de nuestro éxito.
Y eso nos amarga la vida.
Pero si entendemos la realidad de nuestro propósito vital y trabajamos a su favor podremos lograr nuestro objetivo de una manera fácil y sin dolor.
No necesitamos golpearnos.
Necesitamos entender que un objetivo es algo que nos da vida, que nos da gozo, que además nos da más conocimientos y nos hace útiles.
Si nuestros objetivos van contra nosotros y parten de responsabilidades, compromisos alineados, dolor, de algo que nos mandan…
se convierten en claudicaciones de éxito y en un proceso doloroso y no podemos soñar con que funcionen.
Podemos transformar el mundo a través de objetivos que son nuestra quimera, no nuestra obligación, no nuestro dolor, o no nuestra amargura,
si no que al encontrar ese objetivo, lo notamos dentro, se pulsa nuestro sistema y decimos: “esto es lo que yo quiero”.
Desde ahí todo nuestro sistema va a funcionar, nos dará tanta fuerza y energía, tanto posicionamiento que va a ser imparable.
Es importante creer que nuestros objetivos, además de disfrutarlos siempre, nos llevarán a un lugar maravilloso.
Para ello es buenísimo hacer un ejercicio profundo de meditar cuál sería nuestro objetivo que realmente esté alineado con nuestro deseo de vivir,
con nuestro deseo de sentir,
con nuestro deseo de saber
y con nuestro deseo de realizar experiencias únicas, eso es lo que nos llevará a ese lugar maravilloso.
El objetivo vital nos permite sentir una fuerza que nos vertebra y nos dice: “esto es mío”.
(escrito y dibujado por un humano)

AMÉN!!
Muchas gracias Jon!