338 IA y espiritualidad

Verás. Acabo de leer una muy interesante newsletter de Javier Martínez Aldanondo.

Y, como no podía ser de otra manera, va de IA.

Una vez más se compara a los seres humanos con la IA, y no solo en inteligencia.

Argumenta Javier que:

 «Los seres humanos estamos tejidos a partir de información. No somos solo materia orgánica sino procesos químicos y eléctricos regidos por instrucciones que evolucionan y se transmiten. El ADN codifica instrucciones y el cerebro aprende patrones para anticipar el mundo y toda esa información se materializa en un cuerpo»

Resumiendo, somos un almacén dinámico de información donde se alojan recuerdos, emociones, aprendizajes…

Claro, la IA, con toneladas de datos y una capacidad casi ilimitada de procesamiento, nos da sopas con honda.

Ante la tremenda goleada que nos va a dar la IA más pronto que tarde, Javier propone dos caminos:

  1. Impedir su avance con regulaciones y prohibiciones
  2. Prepararnos para cuando la IA sea autónoma y capaz de fijar sus objetivos, y ya no seriamos necesarios.

La pregunta en cabeza de muchos y con la tesis de que somos información, ¿qué va a impedir a la IA hacer lo que nosotros hacemos?

Pues… hay un campo del que no se habla mucho y es de la IA y la trascendencia, o lo espiritual, o la conciencia de ser…

Casi todos los artículos que comparan IA y personas lo hacen asumiendo que solo somos química y electricidad; cuerpo con emociones…

Básicamente plantean una lucha de carbono contra silicio.

Me parece injustamente desproporcionada la comparación.

Queda fuera nuestra esencia.

El vínculo, la compasión, la fe, la capacidad de perdonar, la conciencia, el significado de la existencia…

¿Puede esto surgir de procesos computacionales?

Lo que sí es cierto es que la IA refleja nuestra lucha con lo desconocido y evoca temores sobre el control y la comprensión.

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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