Verás. Comía ayer con una de mis sobrinas y se quejaba con dolor de lo difícil que era encontrar pareja.
A sus 30 años estaba desilusionada porque no encontraba la persona perfecta para ella.
Y me doy cuenta de que todas las relaciones interpersonales están unidas a una misma necesidad:
Que sean longevas y positivas para todas las partes.
Entonces, ¿qué hace que no nos preparemos para una de las cuestiones más arriesgadas de nuestra vida, que no es otra que la elección de pareja?
Nuestra vida de pareja tiene un sentido específico cuando procede de un conocimiento y gestión emocional que reduzca el miedo a no ser queridos,
o a ser demasiado buscados,
o a cualquier otra cosa que nos repliegue y nos aleje de lo que más queremos,
de estar acompañados, de seguir unos pasos acompasados,
y sentir que la vida del otro y la nuestra tienen muchas cosas en común.
La soledad es imposible.
Puede ser muy anhelada a veces, odiada y repudiada otras, pero sea como fuere todos nosotros llevamos en nuestro ADN la necesidad de vivir al lado de otros.
Entonces, ¿por qué hay tantas dificultades para vivir juntos, permanecer fieles, sentir que somos parte de una gran estructura familiar…?
Y me/te pregunto:
¿qué sería de nuestra vida si tuviéramos una pareja para siempre?
¿Qué pasaría en nuestras vidas si nunca encontráramos pareja?
¿Cómo de diferente es nuestra vida cuando estamos con o sin pareja?
“Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta”.
Sam Keen.
(escrito y dibujado por un humano)
