Verás. “Todo lo visible es solo expresión de lo invisible, como una obra de arte es la expresión visible de la idea del artista.
De lo visible podemos deducir lo invisible.
Es lo que hacemos continuamente en la vida diaria”
Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.
Tu casa tiene vida y te habla.
Te lo dice para que lo cambies, para que tomes conciencia de una situación concreta que a lo mejor se está repitiendo en tu vida y no la entiendes.
En realidad, es tu inconsciente hablándote.
La casa solo es la receptora de tus impulsos, de tu energía, tu agotamiento y tus emociones.
El hogar deja en evidencia lo que está sucediendo en tu interior.
Escuchar las señales es importante para tu salud física, emocional y mental.
Observa cómo se encuentran las paredes y techos de tu casa.
¿Están agrietados, con humedades, manchas o grietas? ¿Hay desconchones o faltan trozos de pintura aquí y allá?
Si es así quiere decir que la piel de tu casa te está gritando.
Es una señal de tus dificultades en tu relación con los demás.
En tus relaciones físicas y emocionales.
Hay alguna cicatriz en el pasado que no está cerrada y requiere tu atención.
A través de la piel das amor a los demás, acaricias y abrazas; y también te acaricias y te amas a ti mismo.
Si el amor que llevas dentro no lo estás compartiendo de manera natural, clara y abierta, tu piel se resquebraja.
Lo hace porque tu piel muestra al exterior tus sentimientos para que tomes conciencia de ellos y también para compartirlos con los demás.
Por eso te sonrojas cuando pasas vergüenza, palideces por miedo o se te pone la carne de gallina ante algo muy impresionante.
La reparación de la piel, igual que la reparación de la piel de tu casa, no debe ser algo cosmético y superficial.
Eso solo acomete el efecto, pero no aborda la causa.
Si hay humedades en tu casa no pintes encima, volverán a salir, pica la pared y encuentra la fuente de la humedad para resolver el problema desde ahí.
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(escrito y dibujado por un humano)
