317 Cuesta muy poco

Verás. Yo aprendo mucho paseando a Kinder.

Aprendo de la vida y aprendo sobre mí.

Esta tarde  en el parque, sentada en un banco, estaba una mujer de edad indefinida.

Era de algún país latinoamericano, pero no sabría precisar de cuál.

Desgajaba lentamente una naranja y la comía despacio.

Su pelo largo, ensortijado y entrecano le tapaba parcialmente la cara.

Aun así, pude ver su mirada entre triste y melancólica (o eso me pareció a mí, a lo mejor era yo)

Miraba la fruta como si algo se fuera a desvelar en su interior.

Kinder es un demonio de Tasmania con otros perros, pero adora a los humanos.

Se acercó despacito al banco, con las orejas gachas y moviendo suavemente el rabo, hasta casi tocar a la mujer.

Ella levantó la cabeza y su cara se encendió con una sonrisa que iluminó el atardecer del parque.

Así de sencillo es.

Una perrita nos da un poco de cariño y nos arregla la tarde, o el día, o la vida.

Imagínate lo que podría hacer una persona.

Lo que podrías conseguir tú… y yo.

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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