309 La casa de la infancia

Verás. La idea de construir una casa está inculcada en el inconsciente colectivo de tal manera que es muy raro no haber fabricado alguna de niños:

una cabaña, un escondite remoto en las ramas de algún árbol o una simple alfombra sujeta entre dos sillas han servido de refugio, guarida y casa dentro de la casa.

Cuando eres niño, estás haciendo algo mucho más importante que manipular una alfombra o juntar un montón de ramas;

estás iniciando un proceso creativo que te va a revelar algo de tu persona.

Estás aprendiendo de ti mismo a través de la manipulación física del entorno.

Dando una vuelta más de tuerca, esas primeras construcciones representan el descubrimiento de tu propio ego, separado del de tus padres, hermanos y resto de la familia.

Son tus primeras tentativas en la experiencia de habitar, de apropiarte de un sitio especial para ser tú mismo y proyectarte en él.

Es una suerte de independencia emocional que necesitas para salvaguardar tu preciada intimidad.

Si tienes la oportunidad, haz una visita a la casa de tu infancia e intenta recorrer en soledad sus distintas estancias.

¿Qué sientes?

Déjate ir, cierra los ojos a ratos y respira ese olor que a lo mejor te transporta a otro tiempo, a otra escala de las cosas donde todo era más grande, más inocente y nuevo.

Si puedes, visita también el hogar donde crecieron tus padres o tus abuelos, y quizá te ayude a entenderlos mejor.

Si has heredado la casa familiar, ¿qué has hecho con ella?,

¿la has renovado totalmente o la has preservado tal como estaba?

Quizá hayas mantenido algunas habitaciones y otras no.

Estudia esas decisiones e intenta comprender qué te llevó a tomarlas.

Aquí puedes seguir leyendo:

https://www.edaf.net/libro/yo-soy-mi-casa_165487/

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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