Verás. La integridad está directamente relacionada con nuestros valores.
Así que si queremos saber si somos o no íntegros, lo primero es determinar cuáles son esos valores nuestros.
La integridad es la coherencia entre nuestros valores y la práctica de estos.
Es decir, una integración entre pensamientos, sentimientos y expresión de estos en nuestros actos.
Y cuando actuamos en contradicción con nuestros criterios o normas bajamos en nuestra estima.
De tal forma que la integridad y la autoestima están directamente relacionados.
Si no tienes una buena apreciación de ti mismo, la puedes mejorar siendo consciente en dos direcciones:
Primero debes conocer tu criterio presente y actuar en consonancia con él.
Segundo, ver y aceptar el crecimiento y ampliación de tu criterio y los valores morales a través de tu experiencia diaria.
Esto quiere decir que un estado de aprendizaje nos ayudará a reafirmarnos y extendernos en nuestros conocimientos.
Sin embargo, el ego juega casi de continuo con estos principios vitales, con el fin de provocar la caída y la culpa que de inmediato se produce.
Y ambas, caída y culpa, serán usadas como bajada de la estima y confianza que has despertado en ti.
De aquí la importancia de tener un conocimiento real y no aparente de nuestros valores y de la capacidad de su practicidad actual.
La integridad no es un estado de percepción sino un estado de conocimiento y coherencia.
Vivimos atascados en un deseo de perfección y de búsqueda hacia comportamientos y principios similares a aquellos que nos rodean.
En este deseo de emulación vamos perdiendo el conocimiento de nuestras verdaderas capacidades y sobre todo de nuestros principios.
Y así, la estima personal entra en un conflicto de valoración no permitiéndonos vivir conscientes de la responsabilidad sobre nosotros mismos.
(escrito y dibujado por un humano)

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