298 El péndulo (¿de Foucault?)

Verás. Desde que naces, tu enfoque emocional va pasando gradualmente de tu madre, al osito de peluche, al gato, a un amigo, a una pareja…

 y, por qué no, al hogar que en un sentido amplio de la palabra representa todas esas cosas juntas, en tanto es el ámbito donde todo el proceso ocurre.

De alguna manera, consciente o no, esa impresión de seguridad que hoy experimentas en el hogar es un reflejo de la que tenías en brazos de tu madre cuando eras un bebé.

La proyección de esa sensación en la casa crea ese vínculo, un apego no solo con las cuatro paredes que la conforman, sino también con todo su contenido y con los recuerdos familiares de tu casa actual.

El péndulo se mueve también en la otra dirección.

De la misma manera que puede haber un apego muy grande a la casa, también hay quien experimenta un desapego desproporcionado.

He de reconocer que me encuentro en este segundo grupo.

Somos personas a las que nos resulta difícil permanecer durante mucho tiempo en una vivienda concreta, y por ello nos cuesta convertirla en hogar.

Antes de que ocurra la transición de casa a hogar, ya hemos abandonado ese espacio.

Al pertenecer a este grupo, me resulta difícil analizarlo.

Sí, sé que todo esto tiene que ver con las vivencias en la casa de la infancia.

Problemas emocionales sin resolver pueden producir distintas fobias, y hay cuatro de ellas que tienen una relación directa con la casa:

¿En qué lado del péndulo estás?

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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