Verás. Los hogares están hechos no solo de muebles y colores, también de las escenas que ocurren en ellos:
el silencio del hijo universitario mientras estudia,
el canturreo de alguien por el pasillo,
los ladridos del perro al sentir a un extraño en la puerta,
la televisión de fondo y los gritos de una madre…
Todo es parte de la energía de la casa.
Sin embargo, no se trata solo de ir a los orígenes en busca de respuestas.
Puede que en ellos solo encuentres proyecciones subjetivas y falsos recuerdos, en muchos casos manipulados, para justificar tu actitud o tu vida posterior.
La visión de tu casa actual debe ser en presente.
Deberías buscar y pensar en el presente continuo que habitas.
Está bien analizar, recordar, entender, pero eso no debe detener tu camino;
la revisión de tu casa actual ha de contribuir a impulsarte hacia adelante en vez de amarrarte al pasado.
Que sirva para soltar ataduras y no para anclar resentimientos.
Que aumente tu autoconocimiento a la vez que exculpas a los demás, a tus padres, a la vida, a tus hermanos o a Dios por lo que has vivido.
Si estás en tu casa mira a tu alrededor.
Observas un ambiente inanimado.
Eso parece, pero, en realidad, lo ha puesto ahí una persona animada (tú, tu pareja, los dos…)
Y eso es lo que ha hecho que el espacio se transforme en una prolongación de ti.
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(escrito y dibujado por un humano)
