Verás. Hay millones de líneas escritas, miles de películas rodadas, cientos de obras de teatro escenificadas… sobre el amor y el desamor
Y todavía no lo hemos resuelto.
En ningún texto encontramos resuelta la causa.
Encontramos culpables (siempre el otro) pero no la causa real.
Y eso es algo inquietante ¿no?
Cada uno soñamos con una relación que mantenga la quimera del eternamente juntos.
Pero las horas de amor imperecedero son cada día menores.
Nos quedamos solos, cambiamos de pareja continuamente, convivimos como grandes amigos, pero no como enamorados…
¿Qué agotó el amor?
Quizá nos falla la confianza, y perdemos nuestra autoridad ante el otro, y eso nos desdibuja y nos anula.
O rechazamos los retos de la diversidad y nos confabulamos contra la diferencia que presenta la relación día a día.
También puede ser que la comunicación se torne tediosa.
Tal vez no estamos seguros de ser amados, y el miedo a la ruptura y a la incertidumbre nos lleva a hipotecar nuestro yo.
Y, con la edad, cuento con muchas notas de desamor y desencuentro en mi tintero.
Pienso que, en realidad, no vemos nada tal como es.
Aprendo que todo está soportado por un pasado que no podemos modificar.
Sin embargo, sí podemos optimizar la vida en el presente.
Aprendiendo a darle realidad a lo que la tiene, que en suma es lo único que podemos variar, no lo que ha sucedido, y mucho menos lo que sucederá.
Una vida en presente, escribiendo con la tinta de la novedad y lo inédito.
Y vivenciando este presente tal y como es, parando el deseo de convertirlo en único.
Entendiéndolo tal como es.
Y nada empañará lo original.
(escrito y dibujado por un humano)
