282 Alineación de firmeza y flexibilidad

Verás. Me acerco paseando a un parque y veo algo que me cuesta no juzgar.

(Esto de tener perro me hace salir a la calle más de lo que me gustaría)

La escena me parece dura. No sé lo que ha ocurrido, pero un padre está vertiendo los mil demonios a (supongo) su hijo.

El niño tendrá 6 o 7 años (no sé calcular la edad de los niños, pero es pequeño)

 El caso es que al crío le está cayendo la mundial.

Y me parece dura la firmeza con la que el padre educa a su hijo.

Da igual lo que haya hecho. La firmeza debería ir acompañada de la flexibilidad.

Casi todos pensamos que la firmeza es buena y la flexibilidad, no tanto.

Sin embargo, no debería existir la una sin la otra.

El buen manejo de la firmeza y la flexibilidad es un baile entre dos modos de funcionar que se copertenecen (palabro)

Es decir, no hay firmeza sin flexibilidad, ni flexibilidad sin establecer ciertos límites.

Porque si no, la firmeza se convierte en rigidez, y la flexibilidad en laxitud.

Y no es lo mismo.

Somos firmes en relación con nuestros propios valores y creencias, elementos ambos que constituyen nuestra columna vertebral.

Y somos flexibles con los valores y creencias del otro, y también en la adaptación a situaciones que están fuera de nosotros y que no sabemos manejar.

La firmeza y la flexibilidad, concebidas así, se entienden a través de una tercera actitud: la tolerancia.

Qué bueno sería tener un grado correcto y equilibrado de tolerancia para poder vivir de acuerdo con nuestros deseos, respetando los deseos y las intenciones de los demás.

Aquí entra la tolerancia.

Hemos de tener firmeza para lo que creemos, y flexibilidad para lo que creen los demás.

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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