281 Objetivos

Verás. Todos nos movemos por un objetivo (sí, tú también)

Suelen ser objetivos a corto o a medio plazo:

llegar al cine, pasear al perro, airear a los niños…

Todo tiene un porqué en el corto plazo.

Quizá sería también bueno tener un objetivo más amplio, un objetivo profesional, un objetivo de vida…

Porque vivir implica reconocer nuestras necesidades e involucrarnos de manera proactiva en lograr aquello que necesitemos hacer realidad.

Plantearnos un objetivo nos da la posibilidad de contactar con la vida, con lo que necesito y que actualmente carezco, pero que estoy dispuesto a trabajar para lograrlo.

Un objetivo es una quimera que quiero hacer realidad.

Y para esa alquimia, que transforma sueños en realidades, debemos plantearlo físicamente.

Y conseguirlo a través de la emoción, de la razón y de la mente.

«No sé plantearme objetivos» (quizá este pensamiento haya pinchado tu cerebro)

Vale, lo entiendo.

El planteamiento de un objetivo requiere pasar por estas cuatro preguntas:

¿Qué objetivo tengo? La respuesta debe ser algo vital.

La segunda pregunta es: ¿cómo lo quiero lograr? La respuesta debe provocar bienestar.

La tercera pregunta es: ¿por qué lo quiero lograr? La respuesta debe tener una justificación intelectual.

Por último, ¿para qué lo quiero lograr?  La respuesta requiere que provoque un cambio en el mundo.

El objetivo necesita surgir del interior y ser vital, ser real, algo que esté dentro de nuestro marco, de nuestras posibilidades.

Porque el solo hecho de plantear algo imposible habla de que no queremos tener éxito.

Los objetivos tienen que ser algo que, al ir cumpliéndolos cada día, te digas con alegría: 

Yo puedo, yo me lo paso bien; yo soy capaz, yo soy potente, yo soy único(a), yo lo consigo, yo soy mágico(a), yo aprendo, y además yo soy útil.

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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