Verás. ¿Eres capaz de encontrar esa cualidad tuya que no cambia ante ningún ejercicio de tu vida, que no cambia estés con quien estés?
Eso es ser.
Esa es la cualidad que no pones en duda.
Esa es la cualidad desde la que puedes aportar valor.
Esa cualidad debe fluir, independientemente de quién está en frente.
Lo que eres es lo que te convierte en todo lo que quieres.
Mira, yo soy alto.
Tengo el concepto de altura dentro de mi mente, y tengo la altura que quiero tener.
Eso me permite pasear por la vida con el concepto de «ser alto»; no de tener altura.
Si me comparo, tendré altura (relativa si voy a ver un partido de baloncesto)
Si «soy»; seré alto.
Esa es la diferencia.
Para ser y para aportar valor, únicamente debemos quitar la comparación.
Si “eres”, no tienes que compararte con lo que tiene otro, ni tienes que medirte con lo que “es” otro.
Lo que eres no exige ninguna medición.
Pero, tranquilo, es imposible que tú solo puedas aportar todo lo que el mundo necesita.
Estás en una cadena de la unidad.
Dentro de la cascada de agua, eres una gota.
Formas parte de la cascada, pero no eres la cascada.
Eres la unidad del agua, pero tu gota no es la cascada completa.
Eres, y cuando eres se produce, de una manera automática, la autoaceptación.
En realidad, no podemos estar excluidos de la cascada, pero sí podemos sentirlo.
(escrito y dibujado por un humano)
