Verás. Voy a soltar una de esas frases lapidarias que, por supuesto, puedes cuestionar:
No hay ninguna posibilidad de avanzar en tu vida si tu conciencia práctica no está incorporada a tu sistema.
Y esa conciencia práctica te dice que el amor a ti mismo es el primer peldaño para caminar a cualquier sitio.
Si crees que puedes amar a alguien más que a ti, estás cometiendo un error.
Puedes creerlo, pero ni a los hijos se les ama más que a uno mismo.
Hay una entrega superior, hay un darse, pero el amor solo puede nacer de lo que más conoces, y lo que más conoces en la vida es a ti mismo.
Imagínate que eres una jarra.
Sí, una jarra muy bonita de cristal de Murano.
Y quieres ir por la vida repartiendo agua.
Al principio a tu familia, luego a tu pareja, y más tarde a todo el mundo.
Bien, pues si la jarra no está llena de agua, olvídate.
Debe estar llena para poder dar agua a los demás.
Y, no seas tacaño, es una jarra mágica,
aunque a veces no lo veas, por mucha agua que repartas, siempre está llena.
Siempre.
Y es inviable vivir toda una vida con una fuente inagotable de agua y no compartirla con los demás.
Solo la creencia de que tu jarra se va vaciando y el sentimiento de que los demás deben rellenarla, te hace sentir carente, limitado en tu entrega.
Tranquilo, te garantizo que no se acaba.
Nunca.
(escrito y dibujado por un humano)

Así es, querido Jon, debería ser un MANTRA, y digo más, EL Mantra.
Qué ricas lecturas… GRACIASSS
Abrazo
Susana
Gracias Susana¡¡ 🙂