255 Motivación y carencia

Verás. A veces, por alguna causa, perdemos la motivación a lo largo del día.

Si te ha pasado, o te pasa, casi seguro que piensas que es transitorio, y que en realidad no te está pasando nada.

Sin embargo, cada vez que tenemos un sentimiento de carencia, se empieza a producir un sentimiento de «no puedo», «no valgo» y «no merezco la pena»

Esto a priori parece que es muy normal y que nos sucede un ratito y que después se va.

El problema es que el «no puedo» nos conecta directamente con la pérdida de un valor que teníamos como real dentro de nosotros.

Y ahí surge la desmotivación, cuando hacemos una desconexión de nuestros valores.

Y surge el doloroso «no puedo»

Y junto a él el no menos doloroso «no valgo»

Y uno cogido de cada mano nos llevan al «no merezco la pena»

Cuando te pasa, te das cuenta de que vas perdiendo movilidad, creatividad, que empiezas a perder conciencia del yo.

Así, empiezas a debilitar las estructuras, y empieza aparecer algo sutil, que no notas, que se llama tristeza.

El ser humano no está preparado para sentirse carente, ni está preparado ni posiblemente  lo vaya a estar nunca. 

Lo que sucede es que cuando empiezas a perder la motivación no te das cuenta de que esa carencia era previa a tener problemas de motivación.

Esa carencia estaba ya soterrada dentro de ti.

Y esa carencia puede tener tres caras: la económica, la emocional o la intelectual.

Y la que nos suele hundir más profundamente es la económica.

Y no porque no tengamos dinero, que podemos tenerlo, sino porque se crea un sentimiento de que no podemos vivir algo que para nosotros es imprescindible.

Puede ser un viaje, puede ser tener una casa, puede ser tener la libertad para poder las vacaciones que soñamos…

(escrito y dibujado por un humano)

Avatar de Desconocido

Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Deja un comentario