Verás. Estoy seguro de que eres una persona entregada.
No se trata de cuantificar si mucho o poco, pero seguro que te entregas.
Seguro que en tu trabajo lo das todo, que cuidas a alguno de tus padres mayores, o tienes hijos viviendo contigo…
Además, puede que hagas algún tipo de trabajo social…
Es decir, eres una persona entregada.
Ahora bien, ¿es una entrega libre?
Si estás condicionado a entregarte, o lo estás haciendo porque crees que lo tienes que hacer, o porque te ves obligado a hacerlo,
la entrega es un auténtico suplicio.
Aunque te estés inmolando.
Nadie se entrega si no siente la libertad dentro. Y nadie se siente feliz si no es libre para esa entrega.
Eso de: «me entrego porque me necesitas» es inmolación.
No hay entrega.
La entrega desde la libertad es incondicional.
No esperas ningún resultado.
Muchas veces pensamos que hipotecamos nuestra libertad para entregarnos.
Pero debemos sentirnos libres para darnos. Una libertad que se nota en tu espíritu.
Nadie te la impone, nadie te la exige…
La entrega es lo que nos da la plenitud y nos hace sentir la felicidad, pero si no hay libertad, no la notas.
(escrito y dibujado por un humano)
