244 El deseo de ser especial

Verás. Si miras a otro, a cualquiera, no hace falta ser muy observador para darte cuenta de que hay grandes diferencias:

Puede ser más alto, más rubio, menos atlético, o tener los ojos de color azul…

Todo es una percepción de lo que tienes delante.

Ayer terminé un retiro de fin de semana en el que tratamos este tema.

En el que vimos la necesidad que tenemos todos de sentir que somos especiales.

En algo.

Que si no lo sentimos es como que no existimos, nadie nos ve, nadie nos admira, nadie nos quiere.

Mis amigos están cerca porque soy muy divertido, mi pareja me quiere porque mi capacidad de amar es sobresaliente, mi jefe me sube el sueldo porque destaco por encima de los demás.

Todo eso puede ser cierto, pero eso no te hace especial, te hace diferente.

Y no es lo mismo.

Es obvio que nuestros cuerpos son diferentes, y también lo es que nuestras capacidades son distintas.

Yo soy muy bueno en matemáticas y tú en lengua…

Pero eso no me hace especial.

Tú tienes unas capacidades para transitar en el camino de la vida que has decidido vivir.

Yo tengo otras porque he decidido un camino diferente.

Y ninguno de los caminos es mejor o peor que el otro.

Entonces ¿por qué nos comparamos?

¿De qué nos sirve mirar al otro con aires de superioridad o inferioridad?

Cuando miramos las formas entramos en la dolorosa comparación.

Y de ella, a veces salimos victoriosos y otras apaleados.

Tenemos una extraña necesidad de estar comparando y comparándonos en una competitividad extraña por conseguir una sensación falsa:

La creencia que soy mejor o peor que tú.

¿Para qué?

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Un comentario en “244 El deseo de ser especial”

  1. Qué BELLO escrito! de mucha calidad tanto su contenido como tu forma de escribirlo. Admirable! Una vez más, me quito el sombrero.

    Abrazo,

    Susana

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