Verás. El ego tiene muy mala prensa. Mucha.
Sin embargo, lo deberíamos ver como nuestro amigo, nuestro compañero de vida y quien nos permite avanzar cada día.
El cuerpo nos permite reconocernos como personas, como seres que nos podemos comunicar,
Y necesitamos la independencia que nos brinda para reconocernos y, desde ahí, gestionarnos y compartir con los demás.
Hay otra parte, la divina, la más alejada del ego.
Es esa parte que, cuando estamos desconectados de nosotros mismos, estamos conectados a otro lugar donde nada nos preocupa.
En la medida que rompemos el velo que separa estas dos partes, con la duda de nuestras capacidades, de lo que somos, de a donde podemos llegar, vamos materializando el ego,
y esa materialización va desde una sustancia muy suave y leve, que sería la primera sustancia del ego, que es la mente,
a la sustancia más fuerte del ego que es el físico.
Y vamos descendiendo desde ese momento que sentimos que somos todo.
Nos materializamos y, en el primer momento materializamos ideas. Sin entender que las ideas son comunitarias nos queremos apropiar de ellas.
Pero en realidad lo que estamos pensando aquí, alguien lo está pensando en otro lugar.
Las ideas son nuestra parte más universal, cuando somos capaces de concebir y crear elementos que están en un constructo intangible.
Pero sentimos que son nuestras, nos las apropiamos, y nos percibimos como propietario de cosas,
y esto es nuestra parte emocional.
Cuando necesitamos materializarlo como algo nuestro, y entonces lo hacemos físico, lo hacemos cuerpo.
Y así hemos pasado de un punto casi inexistente hasta otro donde somos sustancia.
Y van pasando cosas que nos alejan de las personas que amamos.
Por la avaricia de tener,
Y por la pereza para comprometernos con el cambio.
(escrito y dibujado por un humano)

Ostras Buenísimo, Jon. Y el dibujo Increíblemente acertado!
Que grande, gracias!
Abrazo,
Susana 😉
Gracias Susana¡¡