Verás. Estoy persiguiendo una palabra. Es muy poderosa y quiero hacerla mía.
Es como una llave maestra que abre todas las puertas, sobre todo la de la paz.
Si se me concediera un don, la pediría:
Claridad.
Claridad para saber cuál es mi propósito, para qué hago las cosas.
Claridad para saber quién soy yo en esta película. Quién soy yo en este proceso vital.
Claridad para saber qué tengo que decir, qué tengo en mi cabeza, qué hay que me lleva a un lugar.
Claridad para saber dónde está mi bondad, mi maldad.
Claridad para conocer mi conciencia, y no oscurecerla.
Claridad para no echarle la culpa a ninguna persona.
Claridad para saber cuál es mi horizonte, qué es lo que hago y no hago.
Claridad para ser, verdaderamente, honesto, íntegro.
Claridad para no retorcer las cosas que digo, ni las intenciones que hay.
Claridad para convertirme en lo que quiero ser, no en lo que digo que soy.
Claridad de propósitos: qué es lo que quiero y qué hago para conseguirlo.
La claridad es la hermana pequeña de la conciencia.
Y, sin ella, no encontraré mi propósito aquí,
Ni mi compromiso,
Ni mi responsabilidad sobre lo que me sucede.
La conciencia, va de la mano de la felicidad.
(escrito y dibujado por un humano)
