Verás. Esto va de confesar mi gran complejo para poder equilibrarlo y, a la vez, para que tomes nota si tú también lo tienes.
Al ser de Bilbao, me ha costado mucho encontrar entre mis muchos complejos de superioridad, cuál es el más poderoso.
Pero lo encontré: complejo intelectual.
Vi que uno de mis progenitores era intelectual y me gustó y lo aprendí.
Ahora lo utilizo como herramienta arrojadiza (como hacemos siempre con nuestros complejos de superioridad)
Y pienso que leer muchos libros es infinitamente mejor que, por ejemplo, emocionarse con la mirada de un perro.
Además, cuando quiero tener razón, pues recurro a los libros.
Esta forma de creerme especial me hace pensar que los conceptos que toco son míos.
Y no lo son.
Las ideas están en el mundo. Yo decido cómo mirarlas, pero no son mías.
Ser intelectual es, simplemente, abrirse al conocimiento.
El daño de sentirte especial es que crees que tu decisión (la de ser intelectual) es mejor que la de otros.
Y entonces, uno se agarra donde se siente fuerte, para que no se note demasiado dónde se siente débil.
Y en vez de simplemente disfrutar y ser feliz con lo que se me da bien, lo esgrimo contra otros.
Se crea entonces una confrontación de complejos donde nadie gana.
Porque todos tenemos complejos de superioridad y de inferioridad, pero en campos cruzados: físicos, emocionales, intelectuales, espirituales…
Necesitamos saber dónde está nuestro complejo ya que con el de superioridad destruimos a los demás y con el de inferioridad nos destruimos a nosotros mismos.
Es un juego diabólico donde somos víctimas o victimizadores.
(escrito y dibujado por un humano)

Simplemente MARAVILLOSO
Abrazo