Verás. Ayer leí una entrada en LinkedIn de José Ascoz Serrano.
Tenía la entrada una foto de un lingote de hierro de 1.000 gramos (1 kilo para los de letras )
Enumeraba José lo que valía ese lingote según el uso que le dieras:
Para herraduras de caballo: 220 €
Para agujas de coser: 60.000 €
Para engranajes de relojería: 5 millones
Recortado con un láser de precisión para litografías: 13 millones
Y me pregunto… ¿y yo? ¿y tú?
¿Cuánto valemos?
Pues ya te digo que, al peso, bien poco.
Si estuviéramos en un país donde se pueden vender órganos, algo más.
Pero el valor real lo ponemos nosotros.
Lo ponemos con la cantidad de nuestra calidad que sacamos fuera. Eso es lo que valemos.
El potencial que hay dentro de nosotros, las posibilidades que tiene nuestro talento,
lo bien que aprovechamos nuestros dones,
la capacidad que tenemos de aprender, mejorar, crear un impacto en el mundo.
Eso valemos.
No es mucho, ni poco.
Es lo que quieras entregar de ti a los demás.
(escrito y dibujado por un humano)
