Verás. Mi madre (87 años) está muy preocupada porque sus nietas (5) están en los veintimuchos, y no tienen pareja.
Y es que, eso de elegir pareja tiene su aquel.
Cuando sales de ti para mirar a otra persona, normalmente, lo que estás intentando es cubrir un espacio que parece que no tienes cubierto.
Buscas algo, y ese algo tiene que cubrir unas expectativas.
Cuando conocemos a una posible pareja, hay una especie de llamada intuitiva: «esta es la persona de mi vida» …
y casi siempre nos equivocamos.
(si no fuera así, las relaciones serían eternas)
La mayoría de nosotros hacemos relaciones por eliminación, por pasión, o por vínculos.
En cualquier caso, lo que hacemos es cubrir un espacio de insatisfacción.
Cuando nos miramos en otra persona, lo normal es que estemos buscando en esa mirada algo que nos falta.
Por un lado, nos sentimos especiales y completos, y ni siquiera nos planteamos si eso es verdad.
Sin embargo, nuestra mirada es hacia una persona que es especial, y que tiene algo mejor que nosotros, aunque no lo reconocemos.
Y entonces la relación se acaba convirtiendo en una mirada que no penetra en tu “yo” sino que mira lo de fuera.
Y si no quieres mirar dentro de ti, y estás mirando todo el día fuera, creas dos mundos:
Un mundo en el que criticas y otro en el que te complaces.
Pero el mundo que te gusta es el que necesitas, y el mundo que criticas eres tú.
A lo mejor no te das cuenta. A lo mejor crees que estás buscando a la persona que te gusta.
Pero en el fondo, lo que haces es criticarte, porque crees que lo que te gusta, lo que te complace, está fuera de ti.
¿Qué pasaría si hicieras una revisión completa de ti, y te dieras cuenta de las cosas maravillosas que tienes?
Y, ¿qué pasaría si de esas cosas maravillosas quisieras construir otras más grandes?
(escrito y dibujado por un humano)

ASÍ ES, TAL CUAL. No puede expresarse mejor!
Placer leerte 😉
Abrazo