Verás. A veces cometo el imperdonable error de ver las noticias.
Y me asomo a un mundo cínico, desesperado y cruel, al que no puedo evitar juzgar.
Ante el amargo sabor de boca solo conozco un antídoto que quiero compartir contigo:
La poesía.
Somos capaces de lo más doloroso y de lo más bello. Así somos.
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
(escrito por Mario Benedetti)

Gracias Jon.
Un abrazo, Ana
A L E G R I A , por algo es uno de los más importantes estados del SER
Gracias!!
Abrazo 😉
🙂