220 El cuerpo

Verás. Admiramos y ponemos como ejemplo a los deportistas.

 A lo mejor ni nos gusta el deporte que practican y, sin embargo, admiramos la fuerza de voluntad que han tenido para llegar a lo más alto.

Y esa voluntad viene de la conciencia que tienen del cuerpo.

Eso les permite el éxito.

Es tu cuerpo el que te abre la puerta a poder amar. En el cuerpo está la vida.

Cuando fallece un ser querido, estamos a su lado, le cogemos la mano, su cuerpo late, y, de pronto, ya no está.

No importa que tengas el recuerdo más hermoso de su vida.

Ya no puedes verle, ya no puedes hablar, ya no puedes conectar.

Ya no tienes el elemento conector: el cuerpo.

Cuando respetas al cuerpo eres capaz de engendrar la voluntad y la felicidad.

Pero, por otro lado, el cuerpo es también lo que nos separa de los demás, lo que nos hace más difícil comprender el concepto de unidad.

El cuerpo es lo único que te permite pensar que estás separado de los demás, pero en realidad formamos todos parte de una sola cosa: una entidad divina que no se separa con el cuerpo.

El cuerpo es quién nos dice que estamos aquí y que tenemos una función.

La vida está en el cuerpo. Y ese cuerpo tiene que formar parte de tu identidad, de tu estructura.

Con él irás respetando el paso del tiempo en la vida. Seguirás viendo tu belleza, tus posibilidades.

Seguirás sintiéndote fuerte y potente.

El primer ejercicio de identidad lo hacemos con nuestro cuerpo: nos da una identidad de género, de nombre, de país… éstas son cosas visibles, tangibles.

Pero ¿quién eres más allá de eso? ¿qué puedes decir de ti mismo?

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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