Verás. Parece que hace un mes, pero, en realidad llevamos unos pocos días de verano.
La tendencia general es a quitarse ropa. Pantalones cortos, ombligos al aire…
Sin embargo, la energía del verano nos está pidiendo que quitemos otras cosas.
La luz nos hace salir, clarificarnos, y exponernos a lo que somos. El verano nos conecta con dejar cosas.
Y lo hace para que nos aproximemos al pensamiento, a la mirada y ver con qué nos tenemos que comprometer y qué nuevos campos tenemos que abrir.
En verano deberíamos deshacernos de todas las cosas superfluas. Eliminar todos los trajes de falsedad que, en realidad, no nos han servido para nada.
Llega el 21 de junio y con él, la claridad y, ahora, ¿qué quiero de mi vida? ¿quién soy? ¿por qué estoy aquí?
El verano necesita una justificación clara, se pregunta por qué quieres lo que quieres, y por qué eres como eres.
Solo quiere poner luz en nuestra oscuridad. Te dice que el propósito de tu vida es tener una mente clara para que puedas comprometerte con los demás.
Y ¿cómo te vas a comprometer si estás perdido en tus propias debilidades?
Y las ideas, sin compromiso, no nos valen para nada.
En este tiempo me planteo lo hermoso que es cuando tienes el pensamiento de yo soy, yo tengo, yo puedo, yo comparto,
y lo maravilloso que es cuando te levantas con una motivación y un propósito de tu cambio y transformación personal.
sin dejar de mirar todos los días el faro del amor y la felicidad que es creer en ti mismo, en tu sociedad,
creer que el amor es un ejercicio de respeto a uno mismo, es crear tu personalidad y estar motivado para hacer la vida y poder perdonar y poder dejar atrás todo lo que no sea eso.
Olvídate de todo aquello que no sea tu camino, tu creencia, o tus ideales, y de todo aquello que no sea la motivación para hacer lo que amas.
(escrito y dibujado por un humano)
