Verás. ¿Qué te resulta más sencillo, dar o recibir?
Consideramos que dar y recibir son dos acciones que no se producen en el mismo tiempo.
Hay personas que sienten que lo han dado todo en su última relación, y que sólo han recibido desaire y desamor.
Lo dicen muy convencidas.
Imagínate una caricia.
Imagínate que estás al lado de la persona más preciada por ti y extiendes tu mano cálida hacia su piel.
Es un gesto reconocible y habitual cuando sientes algo muy especial por el ser amado.
Tu mano roza la piel tersa de su cara y se deleita recorriendo las facciones tan queridas.
Pareciera que ese momento es de absoluta donación.
Sin embargo, ¿quién te ha pedido este gesto?
La persona amada estaba a tu lado viviendo sus propios sentimientos.
No hizo amago de acariciarte. Fuiste tú, correspondiendo a una llamada interior, quien alargaste la mano y te deleitaste de la piel tan querida.
Fueron tus manos las que recibieron la cálida fricción contra aquella piel tan deseada.
Quizá no pusiste el empeño en sentir tú lo que querías que sintiera el otro.
Quizá cuando acabaste tuviste un momento de mohín y enfado porque no hubo la respuesta que esperabas.
Pero ¿es justo este sentimiento (o exigencia)?
Si tu cualidad fuera la ternura, este acto sería uno más de los muchos que en tu cotidianidad confirmarían tu alma tierna y sensible.
En ningún caso esperarías que los demás lo recibieran con vítores de entusiasmo.
Sólo si tus movimientos están conectados a la espera, vivirás sensaciones de frustración en el dar y recibir.
Dar y recibir es un acto simultáneo, se inicia uno cuando empieza el otro.
Es algo que es para ti y que tú mismo tienes la satisfacción de vivirlo.
(escrito y dibujado por un humano)

QUE BONITO!!
Muchas gracias y Feliz día, nueva oportunidad para acariciar 🙂
Abrazo
Otro para ti. Gracias 🙂