197 El bolígrafo que adoramos

Verás. Yo no creo mucho en ese dios castigador de la Biblia.

Bueno, la verdad es que no creo nada.

Pero veo noticias y creo que estamos a punto de merecernos dos o tres plagas y algún diluvio.

No que no nos merezcamos lo que está pasando, pero estamos pulsando ya los límites del ego.

Resulta que un tal Amstrog (no el del pie en la luna, otro. Un multimillonario con una plataforma de criptomonedas) quiere fundar una empresa para la edición genética de embriones humanos.

¿Qué quiere decir esto?

Pues las promesas de la eterna juventud, la mejora genética, la capacidad de transformar los cuerpos…

Biotecnología al servicio del ego.

No importa tanto la falta de información sobre los riesgos a largo plazo de esa tecnología.

El tema es que seguimos viendo el cuerpo como un fin en sí mismo,

e intentamos prolongar y prolongar su existencia haciendo trampas a la entropía natural de todo lo que existe.

Seguimos sin comprender que el cuerpo es un medio, y no un fin.

El cuerpo es el bolígrafo con el que podemos escribir un cuento, una poesía, o el Quijote.

Pero es eso, un bolígrafo. Un medio para expresarnos.

Y lo adoramos. Y creemos que el fin de nuestras vidas es que dure y que dure, sin importarnos mucho qué uso hacemos de él.

Y cuidamos el bolígrafo en vez de cuidar la mente que lo dirige.

Como un fotógrafo que valora su cámara por encima de lo que su alma le lleva a fotografiar.

El fin de la vida, creo, que no es preservar el bolígrafo, sino utilizarlo como medio de extender lo bello, lo bueno y lo profundo que hay en nosotros.

(escrito y dibujado por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

2 opiniones en “197 El bolígrafo que adoramos”

  1. Ufff Magnífica reflexión!!
    lo bello, lo santo y lo bueno.. como se dice en la Vía del Corazón, pero para entender eso, querido Jon, a ese ser humano le falta un pelín más de evolución 🤷‍♀️

    Abrazo

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