Verás, todos deberíamos tener un animal en casa.
(Chiste malo: yo ya tengo pareja)
En serio, todos. Y lo ideal sería un perro. O un gato.
O como mínimo una tortuga.
El tipo de animal va a depender del tamaño de responsabilidad que estés dispuesto a digerir.
Porque, sí, un animal te hace mirar fuera de ti. Te hace ocuparte de un ser vivo que no eres tú.
Y también hacia dentro.
El perro, por ejemplo, te hace trabajar la paciencia, la entrega… y la humildad, cuando vas por la calle recogiendo sus excrementos.
El gato te hace trabajarte el egocentrismo, el estar al servicio… y el apego por tus muebles.
Conclusión, si no te funcionan bien los «espejos» humanos, los animales son un buen sustituto.
Como valor añadido, el animal irá cogiendo poco a poco tu carácter, mostrándote sin filtros lo que no te gusta de ti: desorden, agresividad, pereza…
Si lo juzgas, admites el parecido y lo trabajas, el animal y tú iréis cambiando y mejorando como seres vivos.
Esto no aplica a conejos, iguanas, hámsteres…
Sobre todo, con perros y gatos.
Además, sería genial que no los compraras, sino que los adoptaras haciendo así un doble servicio, a ti, y al perro / gato.
(escrito por un humano)