184 El animal en casa

Verás, todos deberíamos tener un animal en casa.

(Chiste malo: yo ya tengo pareja)

En serio, todos. Y lo ideal sería un perro. O un gato.

O como mínimo una tortuga.

El tipo de animal va a depender del tamaño de responsabilidad que estés dispuesto a digerir.

Porque, sí, un animal te hace mirar fuera de ti. Te hace ocuparte de un ser vivo que no eres tú.

Y también hacia dentro.

El perro, por ejemplo, te hace trabajar la paciencia, la entrega… y la humildad, cuando vas por la calle recogiendo sus excrementos.

El gato te hace trabajarte el egocentrismo, el estar al servicio… y el apego por tus muebles.

Conclusión, si no te funcionan bien los «espejos» humanos, los animales son un buen sustituto.

Como valor añadido, el animal irá cogiendo poco a poco tu carácter, mostrándote sin filtros lo que no te gusta de ti: desorden, agresividad, pereza…

Si lo juzgas, admites el parecido y lo trabajas, el animal y tú iréis cambiando y mejorando como seres vivos.

Esto no aplica a conejos, iguanas, hámsteres…

Sobre todo, con perros y gatos.

Además, sería genial que no los compraras, sino que los adoptaras haciendo así un doble servicio, a ti, y al perro / gato.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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