179 Colapso temporal

Verás, ayer tuve una conversación más que interesante con un joven. Y no era generación X, o millennial, o de cristal, o ninguna de las tonterías que nos inventamos ahora para subrayar con tiza lo inclasificable.

Era un joven de 17 años. Era yo a los 17 años.

Y allí estábamos sentados, intentando comprender lo incomprensible de la vida.

El banco estaba situado en una encrucijada de cuatro caminos y nos gustó la metáfora.

Yo argumentaba, que, desde el banco, solo teníamos una visión parcial. Solo disfrutábamos y aprendíamos de una pequeña porción de ese bello parque.

Él contraargumentaba con «y si»

Y si voy por ese camino de la derecha y no es «el camino»

Y si voy por aquel otro y se me cae un árbol en la cabeza y muero.

Y si…

Después de unas vueltas mentales, llegamos a la conclusión de que, en realidad, aunque no lo supiera, ya tenía un camino.

No es determinismo, es el camino de la vida que has elegido para hacer tus aprendizajes. No eres consciente de la elección y ésta se va desenvolviendo con el paso de los años.

Solo hay que responsabilizarse de ello y aceptarlo.

Yo no decidí nacer, yo no decidí este mundo, yo no sé mi camino, y así no tengo culpa de nada de lo que ocurre, me argumentaba yo desde mis 17.

Le planteé un ejercicio.

Le pedí que, por un momento, hiciera el esfuerzo de ver el mundo como yo lo veía.

Imagínate que sí, que has decidido nacer, que has elegido a tus padres, a tu hermana, que quisiste tu lugar de nacimiento.

Imagínate que todo lo que te ha ocurrido hasta ahora ha sido así por tu propia voluntad. Que has pedido aprender algo, y el mundo te ofrece los maestros y las experiencias que necesitas.

Así que, al levantarte del banco, es imposible que elijas el camino equivocado. Será siempre el camino que necesitas.

Y en este universo no hay culpables. Nadie te obligó a nacer, el bachillerato es tan duro como tú necesitas, y tus dudas existenciales son tan profundas como buen buceador tú eres.

Nunca en la vida se te va a presentar una dificultad que no seas capaz de resolver, de aprender, de crecer con ella.

Solo tienes que mirarla a la cara y reconocer que tú la has puesto ahí.

La has puesto porque la puedes superar.

Hablamos de muchas más cosas y fue muy enriquecedor.

Creo que los dos nos vimos proyectados en el tiempo, hacia delante y hacia atrás respectivamente.

Gracias D.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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